LA BROMA DE SEVILLA

La respuesta de la empresa Pagés –Maestranza de Sevilla- al veto de las cinco figuras es un fiasco.

Primero: no ha contratado, pues por su culpa no ha podido, a las figuras, salvo dos excepciones, y sí a muchos toreros modestos. Pero los precios son los mismos que si hubieran toreado los toreros más caros. ¿Cómo se digiere eso ?

Y segundo: la empresa sí tenía en sus manos la respuesta. Contratar un buen plantel de diestros veteranos, injustamente postergados. Y sumar a ellos la contratación de una considerable fila de toreros jóvenes con expectativas y sin que se les hayan abierto las puertas. Y saber argumentarlo. ¿Maestros de siempre contra jóvenes promesas? Por ejemplo. Mas para ello, los empresarios deberían saber interpretar el escalafón, y los dos de Sevilla sólo ven las corridas que organizan. Es posible que en la Feria de Abril pasen cosas interesantes, porque en los toros todo es imprevisible, tauroilógico, como decía el tratadista taurino Ortíz Blasco. Pero si así fuera, nada excusaría un planteamiento tan golfo y tan anémico.

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