DECEPCIONES, REVELACIÓN Y TRIUNFO MAYOR

Primera fecha importante de la temporada francesa, la Feria de Arles presentaba una variadísima paleta de carteles donde alternaban jóvenes promesas, toreros que hacían su presentación y grandes figuras del escalafón, como corresponde en una plaza de tal categoría.

Por lo esencial, la releva presentó un balance bastante triste. Así fue como del esportón de orejas que prometían los erales de Hermanos Gallon a los seis novilleros del primer festejo, solo Angel Sánchez logró pasear una. Igual de discreto fue el resultado de los jóvenes Juan Leal y Michelito que hacían su primer paseillo como matadores de toros en el anfiteatro de Arles. De matar el primero, de estar algo menos « despegadito » el segundo, les cosas hubieran salido diferentes. El camino hacia los primeros puestos pasa por tales exigencias : sería mentir que no decírselo. Y no es bueno equivocar a los jóvenes toreros sobre las dificultades que les esperan.

En contra, quien acertó su presentación y confirmó sus triunfos de finales de temporada del 2013 fue Paco Ureña, constituyendo la buena sorpresa de la Feria en la última corrida frente a los dos mejores toros de Robert Margé. Auténtica revelación para el respetable que descubrió su toreo todo de sobriedad, algunas veces casi áspero, todo de autenticidad, siempre sincera, y de conmovedora humildad.

Inútil decir que entró en el corazón de todos, lo que no es evidente en Arles donde el público no es nada fácil de entender, el cual pudiendo celebrar a sus paisanos sin medir – fue el caso de Mehdi Savalli y en menor grado de Juan Leal – y quedarse severo y extraño con Juan Bautista – lo que ocurrió en la corrida con El Juli y Manzanares.

Para concluir ¿ cómo no saludar la magistral tarde de José María Manzanares frente a un lote de Domingo Hernández muy encastado pero contrastado en cuanto a bravura y comportamiento ? Con dos bichos de temperamento opuesto, manso en el caballo el primero, violento el segundo, el Alicantino ha pulido dos faenas adaptadas, de más calado la primera por revelarse el animal con la muleta, rematadas con dos estoconazos de escuela, a recibir el primero, a volapié el segundo ( para ruborizar al Juli…)

Vertical, suave, acertado, puro y más que todo garboso, definitivamente garboso, así fue Manzanares cortando cuatro orejas, rozando y por momentos alcanzando su nivel de finales de temporada pasada en Nîmes durante las Vendimias cuando había cortado un rabo.

fotos Anthony Maurin

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