HABLANDO DE RESPETO

Entrañable historia de familia la de los Trofeos Vila Arenas, en honor al Doctor Vila Arenas, cirujano jefe de la enfermería de la Real Maestranza de Sevilla. Después de ser su asistente, su hijo, el Doctor Ramón Vila Giménez le sucede en 1978 y crea en 1980 los premios destinados « al mejor quite artístico » y « al mejor quite providencial » de la Feria. Cariñoso testimonio también de una gran complicidad forjada a lo largo del tiempo entre hermanos de armas frente al fuego del asta.
Por razones que no nos toca juzgar, los galardonados no se presentaron a la ceremonia, ni tampoco siquiera mandaron a alguién que les representase.
Se imagina el mal sabor de boca de los Doctores Ramón Vila y Octavio Mulet, su asistente durante quince años y actual sucesor a la cabeza de la enfermería de Sevilla, a la hora de explicar que El Juli « se iba a quedar con su hija recién nacida » y que Morante de la Puebla, el segundo galardonado, « dijo por fin que no podía venir porque tenía otras cosas que hacer ».
Un mal sabor de boca bien palpable en las últimas palabras pronunciadas : «Este año, ha pasado algo insólito. Por primera vez ninguno de los dos toreros ha designado a otra persona en su nombre para que acuda a recoger los trofeos, algo que ha ocurrido en otras ocasiones cuando les ha resultado imposible acercarse personalmente. Nos ha resultado muy triste esta postura. El tiempo pondrá a cada uno en su sitio. »
A la hora en que estos dos toreros justifican su ausencia de los carteles de Sevilla por la falta de respeto de la empresa, su concepción del respeto para el equipo de la enfermería de la plaza nos deja pensativos.
Pero, no nos impide desearle la bienvenida a Isabel López Domecq, así como felecitar a sus padres Rosario y Julián.

Comments are closed