SE HA IDO UN TORERO. UN GRANDE.

Se estira la imponente comitiva por el camino que serpentea subiendo hacia la capilla de San Julián de Salinelles, en la puerta de Sommières, histórica aldea del oeste de Nîmes. En la pequeña explanada frente a la entrada del cementerio que linda el edificio es tan densa la muchedumbre y tan grande la distancia que apenas si se oye al cura que preside la ceremonia. Se adivina en la gravedad de los rostros, en los ojos enrojecidos, que cada cual ha convocado hasta la retaguardia de la más íntima memoria donde resplandezca el recuerdo de Jacques. Más brillante que nunca, más recto todavía, si fuera posible, en su caballo que lo fue en toda su vida en sus actos.

Por más lejos que vuelvo, en tiempos en que laboraba con el novillero Curro Caro, recordarle a él es recordar a un Señor. En el patio de caballos. En el ruedo. En el callejón. En la vida…

Presente al lado de todos los jóvenes franceses que en aquellos años 80 aprovecharon la brecha abierta por los Nimeño (Alain), Casas, Pascal, Jaquito y otros…Luego, en los años 90, detrás de Cristina Sánchez que acompañó en su valorosa lucha por el justo reconocimiento debido a las mujeres entre toreros a pié (asignatura que aún sigue pendiente), y con Juan Bautista ya en los años 2000 cuando la accesión a nivel de figuras de los toreros franceses, sitio que ocupa hoy en día con Sébastien Castella, los dos dignos herederos de Nimeño II.

En el imaginario panteón de los grandes toreros franceses que cada cual se edificó a lo largo del tiempo, Jacques figura con Jacques Brunet, Jaquito, con Christian Montcouquiol, Nimeño II, con André Floutier, Fritero, y otros muchos de recorrido más modesto que me gusta colocar al lado de los « grandes hombres ».

Se ha ido un torero. Un grande. Se llamaba Jacques Monnier. Ocurrió un día primaveral de abril del 2014. Los cerros en torno a San Julián de Salinelles se echaron a tararear las canciones que tanto le gustaban.

« Desde la primavera que va a nacer hasta tus temporadas bajas

Desde lo que he vivido hasta lo que imagino

Nunca acabaré de escribir tu canción…

Algo en el aire tiene esta transparencia

Y este sabor a felicidad que me pone el labio seco… » (1)

(1): Mi francia. Canción de Jean Ferrat

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