UN GRAN SOMBRERAZO

Año tras año, la llegada más o menos caprichosa de la primavera viene acompañada de una indescriptible sensación de renacimiento cuya naturaleza no tiene la exclusiva. El aficionado también se siente aliviado del invierno y su entorpecimiento del cual le extraen las primeras ferias de la temporada. Ya se acaban las nostálgicas tertulias frente a la chimenea, los frustrantes anuncios de carteles : todo arranca y corre, y cada cual pena en responder a tantas circunstancias.

Ahora, ya estamos : huele a toro !

Ya vivimos la Feria de la Crau en San Martín (de la cual quedara el recuerdo de Jilguero, un Buendía con hierro de Rehuelga), el gran ciclo de Arles (que Manzanares grabó de su huella), la Feria del Mar de Palavas (y el polémico indulto de Fiscal, un toro de Margé), pasamos de tienta en encuentro de prácticos, apenas si nos sentamos frente a la pantalla (para ver un gran Juan del Alamo en Madrid) y ya se acercan algunos momentos sustanciales como las Ferias de Alès, Nîmes e Istres, hablando sólo del sureste de Francia.

De paso, se nos presenta la ocasión de dirigir los focos sobre el Club taurino Fiesta Brava de Vergèze, que logró este año colocar su tradicional Feria del Rhôny en tan apretada agenda, una feria bien rematada con una corrida del Marqués de Albaserrada que reune un cartel internacional con Sánchez Vara de jefe de lidia (y sus 16 paseillos en 2013), la simpática vuelta de Camille Juan y la presentación (esperada) de Fabio Castañeda, el joven Venezolano.

Un gran sombrerazo para tantos humildes llenos de afición.

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