JUAN PEDRO DOMECQ: ELIMINAR ES MEJORAR

Una misma sangre y dos hierros, Juan Pedro Domecq y Parladé. Y desde 2011, año en que murió Juan Pedro Domecq Solís, una misma manera de seleccionar a cargo de su hijo y heredero, Juan Pedro Domecq Morenés.

Antes, padre e hijo, dirigían los dos hierros por separado. Entonces, dentro de un mismo estilo, los “parladés” parecían más encastados.

Hoy salen ya, a pesar del poco tiempo transcurrido, más homologados. Pero los toros de los que el actual ganadero será único responsable no los veremos hasta el año próximo. Por el momento, el nuevo Juan Pedro ha reducido la población de ambas ganaderías.

-  ¿Cuántas corridas para este año?

Entre lo ya lidiado, desde Olivenza hasta Palavás, y las tres corridas de mayo, con un parón hasta agosto, esta temporada lidiaré 15 corridas, y algunos toros sueltos. O sea, cinco corridas menos que el año pasado.

- ¿Cuánto ha afectado la crisis a tu ganadería?

Mucho, como a todo el mundo. La Fiesta ha reducido su mercado en un 50 por ciento. Yo he reducido las vacas de vientre en un 40 por ciento. Y ahora, con algo más de cuatrocientas vacas en JPD y ciento y pico en Parladé, sólo apruebo en los tentaderos treinta vacas.

Eso significa que la crisis económica tiene algo de positivo, por ejemplo un rigor impensable en la selección.

Depende de cada ganedero y del momento de su ganadería. Las ganaderías se acercan a la meta trazada cuando la vacada es tan homogenea como lo son sus sementales. Nunca se llega, pero yo este año he aprobado sólo 30 vacas, las absolutamente geniales. Hace años salían vacas aprobadas con alta nota que hoy no merecen el aprobado.

-  ¿Con qué criterios has hecho la criba?

Primero, genéticos, que los animales no tengan una sola mácula en sus antecedentes; después, fenotípicos, que la morfología sea perfecta. Todo animal de fea encornadura –vacas playeras, desigualadas, cortas de cuello, feas de hechuras- son deshechadas por muy buen juego que hayan dado, o por buenos ejemplares que hayan parido. Y finalmente, por un factor tan subjetivo como determinante: por la emotividad de sus embestidas.

Explíca esto último.

La lidia requiere emoción. Eso que ahora se llama transmitir. En la embestida del toro está clave de la emoción. Ya sea por un genio defensivo que crea mucho peligro, o por una embestida encelada, de toro que embiste con sed a los engaños, humillado, empleado a fondo, con largura y ansias de repetir una embestida tras otra. Esta es la más legitima emoción del toreo. Y esa embestida, noble, fuerte, vigorosa, incansable es la que hoy tienen todas las vacas aprobadas de mi ganadería.

- ¿Cuándo piensas, o sueñas, que esa embestida será el común denominador de todos tus toros?

Ahora sa da, fragmentariamente, en algunos toros, cada vez más. El año pasado hubo una corrida en Valladolid en que embistieron así los seis que se lidiaron. Yo pienso que el alza de mi ganadería podrá atestiguarse a partir del año 16.

-  ¿Y mientras llega esa fecha?

Pues pienso que veremos algunos toros muy bravos. No se hable más. San Isidro está ahí y hoy, día 13, se lidia en Madrid una corrida tuya de Parladé. Suerte.

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