SAN ISIDRO 2014. DEL 17 AL 19 DE MAYO. LEONARDO, SEBASTIÁN RITTER Y “ILUSTRADO”, UN TORO DE BANDERA.

Feria de San Isidro 2014. Primera corrida de rejones. Leonardo, el rejoneo auténtico

Cuando Leonardo fue a matar a su primero, se situó en línea recta, dando el pecho, entre los dos pitones, a media distancia, como si lo hiciera al volapié más puro un torero de a pie. Luego, señalando arriba, descordó al toro (*). Mala suerte, pues aunque el público reclamó la oreja, el presidente entendió que no debía dársela. En verdad, el toreo que practicó tuvo mérito. El manso de Bohórquez huyó, desde salida, de todos los encuentros y Leonardo supo arrancarlo, una y otra vez, de tablas, y luego hizo las suertes con rectitud, ceñimiento y emoción. Como mantuvo este mismo talante con su segundo toro, también manso, y al final logró afianzarlo en los medios y coronó su faena con un par a dos manos, ahora sí cortó una oreja.

Otra se llevó Diego Ventura, que al recibir, parar y enlazar a su primero hizo el mejor toreo de la tarde. Después combinó a sus toros dos lidias totales, sin tiempos muertos, plenas de alardes, adornos, excesivos galopes de costado, y clavó unas veces con ceñimiento y pureza y otras a toro pasado. Abrió plaza el debutante Andrés Romero, que confirmaba su alternativa. Es un torero que apunta buenas cosas y debe formarse más.

Las tres cuadras de caballos, magníficas. El público, amable. El presidente, justo.

 (*) Descordar: cuando el rejón o la vara de picar seccionan la médula del toro, éste cae paralizado, como con las patas desatadas. A eso, los aficionados llaman un toro descordado.

Feria de San Isidro 2014. Octavo corrida. Un valiente llamado Sebastián Ritter

Si los toros de Couto de Fornilhos hubieran embestido, habríamos reprochado que la  ganadería lusitana esté casi proscrita en los ruedos españoles. Pero como no han embestido, podemos concluir que no suele embestir un hierro que apenas lidia. Más sensato me parece el segundo lamento, no porque los toros que ha enviado a Madrid fueran cuatro bueyes sin casta y con genio, sino porque no puede mantener la bravura quien casi no lidia. Los dos toros, que sustituyeron a los que se cornearon en los corrales, pertenecían a Gerardo Ortega y uno era un inválido y otro un buey peligroso. Ambas divisas tienen ilustre orígen. La lusa, Conde de la Corte y Atanasio, y la española, Juan Pedro Domecq, aunque el segundo parecía del Marqués. Pero tanto como el orígen importan la selección y el manejo.

Dos toreros de buen corte, Paulita y Morenito de Aranda, se estrellaron: sus oponentes no les dieron la menor opción. Y el otro, Sebastián Ritter, tampoco la tuvo, y, sin embargo, asustó al miedo con el peligroso buey. Su faena, de un aguante indecible, habría levantado un clamor en otro tiempo. Pero en Madrid, el domingo, había “isidros”, lo que en México se llama “villamelones” y, claro, no se enteraron. Hasta le pitaron cuando más se jugaba la vida.

¡Qué razón tienen los toreros con fuerza al exigir ganaderías que embisten!

Feria de San Isidro 2014. Segunda novillada. “Ilustrado”, un toro de bandera

“Ilustrado”, nº 13, negro de capa, pertenecía a la ganadería de Paco Medina, llamada El Montecillo. Era un utrero, pero tenía peso de toro, 507 kilos, y le faltaban tres meses para ser cuatreño. O sea, era un toro. No entrará en liza por los premios a que optan los cuatreños y cinqueños lidiados en San Isidro, pero dudo que salga otro tan bravo como él. También fueron bravos, más en la muleta que en varas, los tres novillos que le precedieron en la lidia, así como no lo fueron los dos que le sucedieron.

Su matador, Francisco José Espada, le hizo una gran faena. Difícil, porque su bravura era tan larga, humillada y rítmica como codiciosa. Sobre todo por el pitón izquierdo. Si hubiera resuelto en una serie su pegajosidad por este pitón, hubiera cortado dos orejas. Cortó una con sabor a dos, pues sus cuatro tandas de redondos y una tanda de naturales han sido lo mejor de la feria.

Me gustó mucho Lama de Góngora. Tiene arte, temple y personalidad, su concepto es que la embestida debe ser toreada despacio, de principio a fin, con suprema elegancia, tanto con el capote como con la muleta. Me encantó.

Sin embargo, Posada de Maravillas me pareció un novillero medroso y sin temple, más afectado que artista, de amanerado codilleo, eléctrico. Pero ya se sabe, los novilleros pueden cambiar de una tarde a otra.

Conclusión: una buena tarde de toros, cargada de esperanza.

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