SAN ISIDRO 2014. DEL 21 AL 23 DE MAYO. MIGUEL ÁNGEL PERERA, TRIUNFADOR DE SAN ISIDRO.

Feria de San Isidro. 21 mayo 2014. Décima corrida. Juan del Álamo, a las ferias.

Juan del Álamo ha conquistado su derecho a estar en el gran circuito de la temporada tras conseguir su segundo triunfo en la feria de San Isidro. Son ya cinco orejas en cinco festejos, las que corta en Madrid. El pasado 15 de agosto, con poco y frío público, consiguió una oreja que en San Isidro hubieran sido dos.

Pero después su última comparecencia se ha proclamado como el espada joven de más atractivo, sobrado para hacerle entrar en las ferias. Veremos cómo responde el sistema, los intereses de empresas, apoderados y figuras que las monopolizan.

Los toros de Juan Pedro Domecq, cornalones como lo son todos los lidiados en Las Ventas, han carecido de fondo, de ese vigor que a veces sustituye a una bravura media o a un encastamiento limitado. Pero algunos, a pesar de su falta de fuerzas, han tenido clase y voluntad de embestir.

La minoría integrista los ha visto a la contra. Como también le ha sucedido a El Fandi, a quien han protestado hasta en banderillas, en dos espléndidos tercios. Más respetaron a El Cid, por su ejecutoria en esta plaza, pero lo cierto es que el sevillano no ha tenido suerte y ha pasado desapercibido.

Bien por del Álamo, un mensaje de futuro para la Fiesta.

Feria de San Isidro. Decimo primera corrida. 22 de mayo 2014.  Alejandro Talavante torea por naturales

Talavante hizo una primera faena desestructurada, anárquica y repleta de gran toreo con la mano izquierda. Amainaba la brisa en terrenos del tendido 10 y se llevó el toro enfrente, donde azotaba el viento. Le toreó por alto sin importarle que Eolo desnortara su muleta: los estatuarios fueron excepcionales.

Y como vio que el toro tenía tendencia a tablas, lo sacó al platillo, con más vendaval todavía. Allí, los naturales, de mano baja, fueron magníficos, largos, arrastrados, sutiles, bellísimos. Y cuando el toro fijó su querencia en los adentros de toriles, lo enceló, para que no se fuera, en un toreo ligado en redondo y contrario, por naturales, trincheras y pases de la firma rematados con el de pecho, un prodigio de temple, mando e inspiración. Tan extraña faena, desarrollada en tramos aparentemente inconexos no fue bien rematada con la espada. Perdió la puerta grande.

En el cartel figuraban, nada menos, Finito de Córdoba y Morante de la Puebla. Estuvieron mal, medrosos y a la deriva. El de la Puebla, con un buen toro al que hizo un planteamiento al revés, para que no embistiera, y frente a un barrabás furioso, que lo aterrorizó. El cordobés de Sabadell también estuvo mal, con miedo y sin sitio, ante un lote agresivo.

Feria de San Isidro. Décimo segunda corrida. 23 de mayo. Miguel Ángel Perera, triunfador de San Isidro

Perera tuvo un buen lote, pero fue mejor que sus toros. Hizo un grandioso toreo de capa en un quite por chicuelinas, cordobinas y revolera. Y con la muleta, en su primero, consagró la jerarquía del toreo ligado en redondo: mandón, largo, profundo, con un temple insuperable, por redondos, naturales y largos, majestuosos pases de pecho. La faena fue épica e íntima, mayestática y natural, mandona y cristalina: el faenón de la feria.

Y como la estocada resultó definitiva, dos orejas premiaron el mejor toreo de San Isidro. Pero su segundo trasteo no quedó atrás. Tardo el toro y renuente a la ligazón, los muletazos, a veces de uno en uno, fueron monumentales, de cite cruzado, muleta muy adelantada y remate muy hondo, de mano baja, siempre por debajo de la pala del pitón, siempre muy detrás de la cadera.

Y cuando el toro, cornalón como toda la corrida, le esperó, Perera se metió entre ellos, dejó que le acariciaran el traje y resolvió sus empeños con toreo, con mucho toreo. Otra estocada y el premio de otra oreja. El maestro extremeño es ya, eso pienso, el máximo triunfador de San Isidro.

El Juli, al que devolvieron su primer toro porque se caía y porque el 7 quería que se cayera más para empezar la tarde con escándalo, lo sustituyó un sobrero de Zalduendo que, apenas comenzada la faena, huyó empavorecido de la pelea, por lo que el madrileño tuvo que abreviar. Lo mató de una buena estocada. Su segundo fue una prenda, genio, poder y malas intenciones pusieron a prueba a un Juli que estuvo magistral, enorme. Pero ese toreo de mérito no terminó de vencer la enemiga del 7.

Tampoco la venció Manzanares, que pudo hacerlo con su primero, de embestida áspera, muy encastada y correosa, pero larga y profunda. Mas el de Alicante, sin terminar de confiarse, lo toreó demasiado en línea y distanciado.

Los buenos aficionados apreciaron su empaque, no los integristas que le pedían insistentemente que toreara al toro como si fuera una malva. Si hubiera matado a la primera, supongo que habríamos presenciado una fuerte petición de gran parte de la plaza.

La corrida de Victoriano del Río, casi toda cinqueña y vista a la contra por el 7, fue muy interesante y estuvo muy armada.

fotos Bruno Lasnier. DAX 2013. NIMES 2013.

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