SAN ISIDRO 2014. DEL 24 AL 26 DE MAYO.

Feria de San Isidro. 24 mai 2014. Segunda corrida de rejones. El rejoneo banal

Toros bajos de raza y fuerza, puntas excesivamente redondas, público de gala benéfica y mucho adorno fuera de las suertes y suertes ejecutadas sin verdadero compromiso. Que Cartagena y Ventura son dos maestros, que el joven Valdenebro tiene buen aire, no son motivo suficiente para aguantar en el asiento: en el cuarto me fui al fútbol. Algunos espectadores hicieron lo que yo; ni me culpo ni los acuso.

La banalidad no es suficiente argumento para atar a un asiento. Luego, el fútbol, aunque competitivo, tampoco fue bueno. La tarde/noche del sábado no tuvo magia.

Feria de San Isidro. 26 mayo 2014. Decimocuarta corrida. Ni el santo Job lo aguanta

En Las Ventas, muchas veces todo está a la contra. Viento en todas partes, capotes como banderas, muletas inciertas, picadores picando trasero, un ruedo cóncavo que impide torear de salida –los toros aprietan a tablas- y, para peor, tras las corridas de rejones el ruedo se presenta como un arenal enseguida convertido en tierra batida.

Y, aunque ciertamente los toros se cayeron el domingo pasado porque se caían, pues se cayeron todavía más. Y duraban un suspiro, enseguida a los corrales, tres de Peñajara, la ganadería titular, y uno de El Cortijillo, y otro de Torrealba, y otro de Los Chospes y…Total, una demolición que no la aguanta ni el santo Job.

En medio de la hecatombe, tuvo mérito que Alberto Lamelas se dejara coger en una insensata bernadina, y mucho más mérito que Eugenio de Mora extrajera una faena a las tarascadas que recibió de su segundo toro, y resultó comprensible, y torero, que Víctor Puerto no se dejara pegar una cornada a cambio de nada.

Con corridas así, los antitaurinos sobran.

Feria de San Isidro. 25 mayo 2014. Tercera novillada. Incierto futuro…

…El de los tres novilleros: Román, Gonzalo Caballero y Posadas de Maravillas. Y eso que los tres se jugaron la vida de verdad; además, Caballero hasta le hilvanó una faena a su primero, noble y de cortas embestidas.

Pero en un novillero se debe ver más lo que anuncia que lo que hace. Personalmente, ninguno de los tres me anunció nada que me haga intuirlos en el futuro dentro de un cartel de figuras. Por supuesto, el juicio no es definitivo, pues el novillero es un matador que da un vuelco de un día para otro. Y en eso incluyo a Román, que tomará la alternativa en la próxima feria de Nîmes y que un día, el de su debut en Valencia, me hizo soñar con una futura figura del toreo. Le deseo toda la suerte del mundo.

Los novillos de Guadaira (3) y los restantes de de Montealto no ayudaron. Ásperos, mansurrones, informales, negaron el triunfo. No constituían lo que antiguamente se entendía por una novillada de lujo, baja, armónica, de las que cantan la embestida nada más verla. Cuatro eran todo lo contrario. Y los otros dos (2º y 4º) se desdijeron pronto por falta de raza.

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