SE A CAIDO UN GIGANTE

Su última comparución pública fue el 8 de febrero en Juriquilla, la misma plaza de toros en que José Tomás reaparecía hace poco en los ruedos, el día 3 de mayo exactamente. Gabriel García Márquez, escritor nacido en Aracata, en Colombia, en el año 1927, presenciaba allí un mano a mano entre El Juli y Joselito Adame y el maestro macrileño le brindó uno de sus toros.

Este monumento de la literatura ha fallecido el 17 de abril pasado en la Ciudad de México donde vivía con su mujer Mercédes Barcha, el amor de su vida con quien se había casado en 1958.

« Gabo » – como le decían sus íntimos entre los cuales el matador Antonio Borrero Morano « Chamaco » conocido desde 1967 en Barcelona cuando allí ejercía como correspondiente de prensa – quedará como el inolvidable autor de joyas de la literatura tales « Cién años de soledad », « Crónica de muerte anunciada » o « El general en su laberinto ».

Lo que se sabe menos, es que fue un aficionado apasionado, amigo de numerosos toreros como César Rincón o Eulalio López « El Zotoluco », que no dejaba pasar una ocasión de presenciar una corrida, sea en Huelva, invitado por Chamaco, sea en Madrid por los hermanos Lozano durante la San Isidro de 1996 cuando Joselito le brindó un toro que desorejó, lo que le valió salir a hombros por la última Puerta Grande de su carrera.

Lo que hemos de saber, en todo caso, es que con el fallecimiento de Gabriel García Márquez, se ha caído un gigante.

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