EL PREMIO DEL TRIUNFO

A un hecho insólito, como el acontecido el pasado 1 de junio en Sevilla, responde la empresa Pagés con otro no menos extraordinario en los tiempos que corren: anunciar una novillada fuera de abono, para el jueves, 3 de julio, enfrentando mano a mano a Borja Jiménez y José Garrido –que abrieron en triunfo la Puerta del Príncipe en aquella fecha– con otro encierro de Fuente Ymbro, cuyo propietario, Ricardo Gallardo, también gustó las mieles de acompañar a los novilleros en su salida a hombros tras lidiar una novillada de juego notable.

Haciendo justicia, esta vez hay que cambiar las lanzas a que Eduardo Canorea y Ramón Valencia se han hecho acreedores, por las cañas de su acierto recuperando lo que, en otros tiempos, era moneda de uso común: premiar a los toreros que triunfan –y al ganadero– y devolverle al mano a mano ese carácter competitivo, que nunca debió perder.

De hecho, tan inusual ha sido ver en esta plaza torear a una pareja de novilleros mano a mano, que, en el último medio siglo, sólo ocurrió en siete ocasiones. La última –hace ya trece años largos–, la protagonizaron Luis Vilches y Fernández Pineda en el preámbulo de una Feria de Abril que habría de ver a ambos tomar la alternativa.

Anteriormente, hemos de retroceder a 1987 en que lo hicieron los hijos de Litri y Camino con una novillada de Torrestrella. Y sin salir de la década de los 80 –19 de junio de 1982–, consignamos el de mayor éxito artístico protagonizado por Curro Durán –que logró una polémica Puerta del Príncipe tras obtener tres orejas de su lote– y Pedro Castillo, que también tocó pelo.

Los cuatro restantes tuvieron lugar en los años setenta, el último de los cuales –con Tomás Campuzano y Miguel Espinosa, Armillita– quedó marcado con orla de luto, por cornear mortalmente en el callejón el primer novillo de la tarde a un empleado de la plaza. También el primero de los duelos se tiñó de sangre, esta vez la colombiana de El Puno, herido por su segundo urquijo en tarde que lo acartelaba con José Luis Galloso.

Sin embargo, fueron los dos restantes, ocurridos en 1972 –30 de julio y 12 de octubre–, los que conectan, como frutos de la competencia, con el que la empresa Pagés ha anunciado para el próximo julio. Tuvieron ambos los mismos protagonistas; auténticos triunfadores de aquella temporada sevillana: José Antonio Campuzano y Antonio Gardel, en la que hasta realizaron cinco y nueve paseíllos, respectivamente, en La Maestranza, empatando al final con las nueve orejas que fueron a parar a sus respectivos esportones. Aún perfuman mi memoria aquellos hondos y larguísimos muletazos que Gardel interpretaba con la mano zurda.

Ahora, cuarenta y dos años después, un novillero de Espartinas y otro de Badajoz van a batirse el cobre sobre el albero maestrante disputándose el cetro de máximo triunfador de la temporada hispalense. Esperemos que la asistencia de público premie el acierto de la Empresa y que ésta tenga en cuenta, a la hora de fijar los precios, los castigados bolsillos de la gente.

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