FERIA DE SAN FERMIN 2014. CUERNOS LARGOS, ESTOCADAS CERTERAS

Eran seis “torrestrellas” descarados de pitones, con los cuernos muy largos. Y murieron de seis estocadas certeras. Mérito. Hoy no reconocido. En tiempos de mi juventud, los toreros se echaban fuera, casi siempre. Y se valoraba cuando uno se tiraba a por uvas. Tal vez hoy la gente no ve. Sí ve, después, donde ha caído el estoque. Claro que tampoco ve si el torero se pasa cerca la embestida o lejos, ni valora los muletazos, ni los lances, si no se han ligado. ¡Aunque hayan sido muy buenos!

En la primera corrida de feria, los toros, vistosos de capa, no tanto de hechuras, tuvieron mucho que torear, pero la gente no se dio cuenta. Ni valoró el trapío impresionante de los bureles, porque no tenían mucha fuerza. En eso se diferencia del público de rejones. Los montados lidiaron seis toros de gelatina y sin cuernos, y a la grada le importó un pimiento. Si se los mata a la primera y pronto, ya está, oreja.

¡Qué aburrida es una corrida de toros cuando la gente falla! Me gustó la afición que acudió a la novillada. Benévola y simpática, como debe ser con los aspirantes. Los chavales estuvieron bien, pero no para tirar cohetes. Hasta el momento he visto torear a Pablo Hermoso y a los tres espadas de la primera corrida de a pie: Antonio Ferrera, Miguel Abellán y Daniel Luque.

Soy un aficionado pervertido, espero con ansiedad a las figuras. Que me perdone A.V, a quien tanto le gustan los toros malos y los toreros mediocres.

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