MALABAT : EN EL CORAZÓN DEL BOSQUE

Esta ganadería va a marcar el final de temporada en el suroeste francés con su presentación con picadores en Saint-Sever el próximo 11 de noviembre. Todo un símbolo de la evolución de esta zona donde viente años atras no se podía realmente hablar de campo ganadero. Pascal Fasolo, antiguo corredor landés, carpintero de formación y de profesión, nos cuenta su aventura como ganadero de toros de lidia en el corazón del bosque landés y de como le vino la afición.

Pascal Fasolo: Pequeño, soñaba con ser torero. Tenía un libro donde se hablaba de los toros y aprendí pasajes enteros de memoria. Pero alrededor mío, lo que de verdad se vivía era la corrida landesa. Era mas accesible, me convertí en “écarteur” en 1983. Pero sufrí muchos percances y llegó un momento en que el físicio ya no me respondía, tenía la misma motivación pero no podía continuar. Antes de que aquello acaba mal, mas valía pararse. También lo hice porque en 1992 había montado la ganadería.

-¿Solo?

-No, me asocié con el propietario de esta finca, de “Malabat”, que había conocido cuando participaba un dia en una corrida landesa aquí en Brocas, y que falleció hará casi diez años. Pero seguí con la ganadería. Al principio para la corrida landesa y compramos ganado de un poco de todo: de François André, de Yonnet y un semental de Gallon. Pero en 1998 comenzamos a eliminarlo y lo reemplazamos por sangre de Atanasio Fernández, via El Palmeral. En ese momento, nos quitamos de la corrida landesa y nos dedicamos por entero al toro de lidia.

-¿Os queda algo todavía de las otras sangres?

-No, en 2002, desapareció.

-¿Que es lo que es lo que te gusta de estos toros, de su origen, un ganado que trajo Olivier Martin al suroeste de la propiedad de Antonio Ordoñez?

-Yo no conocía excesivamente este encaste, pero para hoy no lo cambiaría por nada en el mundo. Es un toro con mucha movilidad y que dura. Responde incluso antes del primer toque y no deja a nadie indiferente. Para torearlo hay que tener algo de técnica porque sino, automaticamente, te pone en aprietos.

-¿Como aprende uno el oficio de ganadero?

-Llegué aquí en 1993 y mas allá de mis cercados no he puesto los pies en ninguna ganadería. Siempre lo comparo a la corrida landesa, que es la que he vivido dentro del ruedo: cuando en frente tuyo tienes un animal que no embiste, no hay nada que hacer. No hay que darle mas vueltas, es lo mismo para un torero. En toda circunstancia el toro ha de embestir. Esa es la base, el sustento. Después el toro tiene que tener aguante, no caerse. Al principio nuestros toros se caían, por una cuestión de alimentación.

-¿Alguién te ayudó entonces, un veterinario?

-No, siempre he estado solo. Escucho mucho lo que se dice y lo memorizo. Después es verdad que en la vida se aprende a expensas de uno mismo. Tardé cinco o seis años en saber de que iba a esto, diez en amejorarlo y ahora creo que vamos por el buen camino, estamos listos.

-¿Que significa para ti la novillada del 11 de noviembre?

-La ganadería tiene veinte años, en el 2004 lidiamos nuestros primeros “atanasios” de Malabat, después del 11 de noviembre no se va a derrumbar el mundo. Si las cosas se pasan bien, daremos una buena imagen de la ganadería y si es al revés, será un poco mas complicado para nosotros pero seguiremos peleando.

-¿Se puede vivir de una ganadería?

-De por si no es rentable, el mercado es muy restringido, aunque desde los años 90 en que se montaron cinco o seis ganaderías en el suroeste, los clubs taurinos y las asociaciones organizan novilladas sin picadores. Mientres estén allí, podremos seguir vendiendo nuestros toros. Después están los turistas, entre el 80 y el 90% de la gente que recibo no tienen ningún vinculo con los toros, vienen para descubrir una ganadería por dentro. En veinte años le he dado el gusanillo a mas de uno y para muchos ha sido una iniciación.

-¿Que es lo que mas te gusta de este trabajo?

-Me encanta el ganado, su inteligencia.

-¿Sigues siendo carpintero?

-No, en 1995 tuve dos hernias discales y se me prohibio medicalmente ejercer mi oficio. Tuve que encontrar algo que me gustase, que le pudiese gustar a los demás, y esto es lo que quería.

Fotos Bruno Lasnier

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