PLAZA MÉXICO :TOROS SIN TRAPÍO Y SIN RAZA

PLAZA MÉXICO : corrida del 23 noviembre 2014. Cuando los toros tienen menos raza que un gorrión, pocos pitones, cornicortos o abrochados, nula fuerza y ni un átomo de casta, la corrida es un espectáculo triste, sin alma. Al toreo lo legitima el peligro en que incurre el hombre frente al toro. Si ese peligro apenas existe y no se ve de ninguna manera, la lidia carece de sentido. Carece de sentido que los picadores no piquen y que los de a pie cuiden las embestidas en vez de torearlas. Un cero a la ganadería Bernaldo de Quirós, otro cero al toro de regalo de Vistahermosa, y el segundo sobrero se queda sin puntuar porque, harto de tanta ñoñería, ya no lo ví.

Que Miguel Ángel Perera es un grandioso torero no es un descubrimiento. Que anduviera a gorrazos con sus tres toros, sobrado, magistral, tampoco ha de extrañar cuando se le ha visto mucho mejor con toros de verdad. Cortó dos orejas al sobrero, pero estuvo mejor en los otros dos. Sería bueno que le buscaran un toro con fuerza y con trapío para que la afición de México pudiera valorarlo como merece.

Sus dos compañeros de terna, el toricantano, Fermín Espinosa, y El Payo, estuvieron bien, al primero le dieron una oreja. A El Payo, puestos así, podrían haberle dado otra. Pero con ninguno de los dos pasó nada.

Con toros tan láguidos, la Fiesta languidece. Una pena.

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