MOVIMIENTOS TAURINOS

La pasada semana ha estado marcada, en lo que a la fiesta de los toros se refiere, por las reuniones que representantes del sector han mantenido en Francia y España. En el país galo, André Viard, como presidente del Observatorio; Guillaume François, como secretario general de la Unión de Ciudades Taurinas, y el matador de toros Juan Bautista, mantenían en la Asamblea Nacional un encuentro con los responsables del Grupo Parlamentario sobre el Estudio de la Tauromaquia, al que presentaron un plan de fomento y defensa de la misma.

Esto ocurría el pasado, martes, día 16, mientras que dos fechas después, la Real Venta de Antequera, de Sevilla, acogía a más de doscientos profesionales de los distintos estamentos, convocados por la Unión de Criadores de Toros de Lidia, a fin de presentar y elegir propuestas tendentes a solucionar los distintos problemas que afectan al toreo.

Diferencias de bulto se aprecian en los planteamientos de una y otra reunión. La de Francia –país que, para sonrojo nuestro, nos lleva la delantera en todos estos aspectos jurídicos y organizativos de la Fiesta–, mostró iniciativas mucho más elaboradas y concretas, con algunos puntos muy interesantes, como el tendente a acabar con la impunidad de los antitaurinos en los medios de comunicación mediante la sistemática recopilación de los artículos de prensa contrarios a la Fiesta a fin de ponerlos en manos de un equipo de abogados que criben los que fuesen constitutivos de injurias u otros delitos para emprender, organizar y gestionar las acciones legales pertinentes.

El encuentro de Sevilla tuvo como aspecto más positivo su declaración de intenciones y la respuesta masiva de los interesados, aunque se dieron ausencias notables y alguna demasiado clamorosa, como la de los representantes de la Empresa Pagés, quienes, al parecer, y pese a estar cuestionados en todos los frentes, salvo el que bien les cubre la prensa afín, debieron pensar que la cosa no iba con ellos y se permitieron el lujo de mantenerse al margen. Tampoco fue bien recibido por parte de la Unión de Abonados sevillanos que no se invitara al acto a ningún colectivo de aficionados. Eso de “Todo para el público, pero sin el público”, suena demasiado a despotismo ilustrado como para no hacernos sospechar que aún estamos lejos de tomar el buen camino. No obstante, el pistoletazo de salida a un proceso encaminado a vertebrar el sector, abaratar los costes atendiendo especialmente a los espectáculos menores y el problema, también tratado en la reunión francesa, del aumento y mejora de la difusión de la Fiesta a través de los distintos medios de comunicación, por fin se ha dado. Ahora, como bien señalaba Borja Domecq, queda empezar a trabajar sin prisa, pero sin pausa, sobre las propuestas aprobadas e irle dando el cambio de rumbo que el toreo necesita para superar tantos desencuentros y tan graves problemas.

Quedémonos, no obstante, con el paladeo de le esperanza y abordemos las navidades con cierta ilusión de futuro. Todos la necesitamos.

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