PLAZA MÉXICO: ¿TEMPORADA GRANDE?

El problema de Rafael Herrerías, empresario de la Plaza México, es que siempre se enfada con el torero que más le conviene a su plaza. Este año, le ha tocado a Joselito Adame, el diestro emergente de Aguascalientes, que ha hecho un buen papel en la temporada española y triunfa regularmente en la mexicana. Supongo que la incompatibilidad será económica.

Sé que El Juli, gran ausente de la temporada capitalina, lo es por las mismas razones. Mal negocio, cuando una empresa opta por no invertir en toreros el resultado siempre es el mismo, la defección de su clientela. Este año los vacíos en el coso de Insurgentes han sido tan clamorosos como lógicos. La gente no es tonta y sabe lo que no debe ir a ver.

Por supuesto, Herrerías lo tiene difícil, en México los aficionados ya no siguen la temporada española, porque ya la prensa no informa de toros, y los espadas hispanos más punteros allí son prácticamente desconocidos. Pero la empresa tampoco ha hecho mucho por promoverlos. El que triunfaba pedía dinero y ya no volvía.

Por otra parte, la nueva generación de diestros mexicanos tampoco ha cuajado de una manera rotunda, pero tampoco se los ha sabido enfrentar, incentivarlos económicamente y en competencia unos contra otros.

Si repasamos la historia de otras gestiones en esta plaza, a un triunfador siempre se le buscaba un contrincante y la Fiesta crecía domingo a domingo. ¿Qué teoría tiene el señor Herrerías de la temporada de su enorme e histórica plaza? Me temo que ninguna. O tal vez, una: el ahorro. Mala cosa.

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