CON LA GIRALDA AL FONDO

Pasaron los Reyes Magos. Los almendros de la nueva temporada comienzan a poblarse de brotes. Los teléfonos de empresas y apoderados llenan su discurso negociando contrataciones. Todo se va acelerando y las piezas de las primeras ferias comienzan a encajar. Mientras tanto, Sevilla sigue siendo la gran incógnita. A la fecha que estamos, poco se ha adelantado respecto al boicot que El Juli, Morante, Talavante, Perera y Manzanares impusieron a Eduardo Canorea y Ramón Valencia el pasado año. ¿Se solucionará total o parcialmente el problema de cara a la próxima Feria de Abril?

Hagamos un repaso de lo que ha cambiado la situación respecto al inicio del conflicto viendo las novedades que se han producido en cada uno de los vértices de este triángulo de desencuentros.

Recordemos, primero, que los términos en que los toreros comunicaron su decisión dejaban poco margen a la ambigüedad, pues en él comunicaban a la afición que “no actuarán en la plaza de la Real Maestranza de Sevilla bajo contratación de la empresa Pagés.” Y añadían: “La Junta de Gobierno de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla ya tiene conocimiento de esta difícil decisión y de sus razones, decisión que solo pretende que esta plaza recupere su identidad y se respete a los toreros y a sus representantes.”

En el vértice de los Maestrantes no se ha dado un solo paso de cara al exterior. Si se ha tratado el problema bajo cuerda con los empresarios, nada se sabe; pero los toreros no han recibido contestación alguna a la carta que les enviaron. Sigue por tanto todo igual.

En el de la Empresa, que continúa gestionando la plaza como el año anterior, lo más destacado ha sido el comunicado emitido a mediados del pasado diciembre donde pedían públicas disculpas “a todo el que se haya sentido ofendido por nuestras declaraciones, en relación a los hechos acontecidos la pasada temporada.” Pedían además “pasar página” y centrarse en llegar a los pertinentes acuerdos para que la Feria tenga la categoría que merece.

En el vértice de los toreros, se han registrado más cambios. Dos de ellos –Juli y Talavante– han cambiado de apoderado, dándoles poderes a personas vinculadas a dos empresas en lugar de los mentores independientes que ambos tenían. Manzanares –el punto más flojo de la cuerda desde el primer momento–, ya se ha apartado del grupo y, diciendo digo donde antes Diego, se ha contratado con la empresa Pagés. Mientras que Morante y Perera siguen dirigidos por las mismas personas del año pasado y, por sus manifestaciones a la prensa, no parecen muy proclives a desdecirse de la palabra dada, aunque habrá que ver lo que ocurre.

Hasta aquí los hechos. En las conjeturas, hallamos diferencias entre el cambio de apoderamiento de El Juli –que parece buscar el arropo de la casa Lozano para resolver los entuertos de Sevilla, Francia y México– y Talavante, que se ha ido con la empresa mexicana de Alberto Bailleres, la misma que lleva a Morante y que parece abrigar deseos de pujar por la plaza de Sevilla si ésta saliera a concurso. Todo parece indicar que, en este aspecto, la suerte que correrán ambos toreros será la misma, a no ser que primen los intereses individuales de cada uno por encima de los de la empresa que los lleva. El más firme en la palabra dada parece ser Perera; pero habrá que ver qué actitud adopta de quedarse solo porque el resto claudique y decida “pasar página” como pretende la empresa sevillana.

La solución la tendremos dentro de poco, pues escaso es el tiempo de maniobra que resta para concretar posturas y confeccionar la cartelería abrileña. Veremos qué pasa.

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