¡NO HAY BILLETES!

Ocurrió el pasado sábado, en La Puebla del Río, tierra de toreros, toros y caballistas, y cuna del diestro con más arte que pisa los ruedos: Morante de la Puebla. Precisamente, potenciada por éste y con la colaboración del Ayuntamiento de la localidad sevillana, se celebró, en torno a las fiestas patronales de San Sebastián, una novillada sin caballos en la que el diestro de La Puebla debutaba como ganadero de bravo.

Sin embargo, lo más novedoso y acertado, por el ambiente de expectación que logró despertar, fue la idea morantista de prologar el festejo con algo nunca visto en tierras sevillanas: el encierro, al estilo sanferminero, de los novillos que habían de lidiarse por la tarde. Basándose en su apreciación personal de que las plazas donde se celebran encierros gozan de buena salud, quiso Morante instaurar lo que en esta ocasión fue novedad –pero con pretensiones de cuajar en tradición–, buscando un complemento más popular y festivo a la seriedad del rito del toreo. El éxito fue total, pues desde tres horas antes de que el diestro puebleño prendiera el chupinazo de salida, la calle Larga, por donde correrían las reses, y sus aledaños se encontraban abarrotados de público.

Morante, boina calada y melenas al viento al estilo del Che, bigote y patillas, pañuelo rojiazul –como su divisa– al cuello y puro en mano, también quiso participar como corredor en el encierro de sus erales, lo que hizo acompañado de su primo y mozo de espadas Juan Carlos. Datos para una histórica efeméride que, por la tarde, se vería rubricada por la gran afluencia de público que, a 10 euros la entrada, colmó –hasta poner ya el día antes el cartelito que titula este escrito– las 3.500 localidades de la plaza portátil instalada para la ocasión.

 Ambientazo de gala, que se hizo notar en restaurantes, bares y cafés de la localidad, bien acompañado por un día soleado, aunque frío, y rubricado con el éxito del festejo, donde destacaron dos novillos de un buen encierro del de La Puebla –particularmente el tercero, y el quinto, al que se dio, tal vez como premio al conjunto, la vuelta al ruedo– y en el que el flamante ganadero fue sacado a hombros junto a los cinco espadas del cartel: Daniel de la Fuente, Liqui; Salvador Padilla; Pablo Sobrino; Jesús Muñoz y Antonio Novo. Queden aquí sus nombres como cinco semillas de esperanza, sembradas para seguir alentando ilusiones por el futuro del toreo.

Morante, al que su pueblo adora y responde siempre que él le convoca, y al que nimba un halo bohemio y hasta extravagante de todos conocido, supo esta vez dar en el blanco del fomento de la Fiesta rodeando la novillada de noveles de ese ambiente mágico y festero que convertía el humilde acto en todo un acontecimiento memorable. Así se hace afición, se aviva la cantera de nuevos valores y se lleva el toreo a la primera plana de la actualidad local y provincial. Por encima del éxito torero y ganadero, está haber logrado ese entradón de “No hay billetes” que reluce como una flor primaveral en medio del invierno para llenar de fragancias la antesala de la temporada. Parece que hay “hambre” de toros. La campaña taurina del 2015 nace con buenos augurios por el Sur.

CartelLa Puebla del Río

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