TAL DÍA COMO HOY

18 de marzo –como hoy– y, como hoy, miércoles, víspera de San José y metidos en Fallas; pero, eso sí: con 56 tacos menos de almanaque; es decir: 18 de marzo de 1959. El cartel de Valencia era muy distinto del que ocupa la fecha actual –Francisco Rivera, Morante y Talavante, con reses de Zalduendo–, pues el que cubría la segunda corrida fallera estaba compuesto por Gregorio Sánchez –en pleno auge de su carrera–, Jaime Ostos –que resultó herido de pronóstico menos grave en su primero– y un mocito de Camas, con una marcada estela ya de esencias artísticas en su toreo, que había elegido la fecha para tomar la alternativa: el actual don Francisco Romero López, anunciado en los carteles como Curro Romero. El ganado reseñado para la ocasión pertenecía a la vacada del conde de la Corte.

Ni el nombrado “Vito”, toro de la ceremonia, ni el resto de sus hermanos contribuyeron al lucimiento del festejo y el nuevo matador habría de conformarse con escuchar palmas a la muerte del sexto y un aviso en el del doctorado, después de que arrancara la ovación del cónclave con unas manoletinas –¡sí, han leído bien!– en el epílogo de su faena, rubricada de estocada saliendo trompicado y ocho golpes de verduguillo.

Curro, que de novillero gustaba de torear por gaoneras –suerte que erradicaría posteriormente de su repertorio–, también tenía incorporado al mismo, en aquellos tiempos, el pase al que pusiera nombre Manolete; aunque en su manera de ejecutarlo recordara más al que daba Mondeño y que después llamaríamos “mondeñina”; esto es: citando de perfil, en vez de frontalmente. Precisamente, once días más tarde, Juan García, Mondeño, se investiría matador de toros en La Maestranza de Sevilla –padrino, Antonio Ordóñez; testigo, Manolo Vázquez–, en el primer cartel de la era Canorea; después de que a primeros de dicho mes de marzo, el fallo del interdicto interpuesto por los señores Belmonte y Herrera para recobrar la posesión de la plaza resultara negativo para ambos, quedando el inmueble en posesión de doña Carmen, la hija de Eduardo Pagés y esposa de don Diodoro Canorea.

También por aquellas fechas, un muchacho de Vitigudino, llamado Santiago Martín –¿les suena a ustedes?– debutaba en la carabanchelera Vista Alegre cortándole dos orejas a los novillos de don Mariano y don Francisco Pelayo. Paralelamente, un veterano histórico como Pepe Luis Vázquez anunciaba su reaparición que se consumaría el 1 de mayo en Barcelona, dieciocho fechas antes de que le confirmara a Curro su alternativa en Madrid, en una corrida que la lluvia y el mal estado del piso dejó reducida a la mitad.

Otra época, otros nombres y otro toreo. Pero la vida sigue y la Fiesta también.

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