VALENCIA FALLAS 2015 : MORANTE Y CASTELLA

Y también Jiménez-Fortes y Daniel Luque. Pero vayamos primero a lo más importante, lo que hicieron los dos toreros que figuran en el títular. Para empezar, Morante de la Puebla ha liquidado la validez de las orejas como premio que evalúa el quehacer de los toreros. Por su gran faena a un serio toro de Victoriano del Río le dieron una oreja después de haberlo matado de un estupendo pinchazo y una gran estocada. ¿Se equivocó el presidente por no haber sacado los dos pañuelos a la vez, o por haber retenido demasiado tiempo el primero? ¿O se equivocó el público al tolerar tan magro trofeo tras haber visto la faena en pie? El caso es que aquella tarde se concedieron otras dos justas orejas a El Juli y a Daniel Luque, tras dos trasteos tan meritorios como olvidables. Un abismo distanció a la de Morante, pero el Palco las igualó absurdamente. Aquello fue el fin de la oreja como trofeo.

Porque el toreo de Morante con la muleta –sus lances a la verónica también fueron de ensueño- se ve pocas veces: temple y tempo, forma y fondo, hondura y trazo, inspiración y valor. ¿Cómo toreó Morante al de Victoriano? Como sólo él sabe torear. Ponerle adjetivos es banalizar el recuerdo de la que fue. ¿Hablamos de desgarro trianero o de temple alajarafeño? ¿Qué sustancia estética produce la fusión de la queja y la gracia? ¿Y esa armonía entre la caricia a la embestida y la plomada del mando? Nuestro tiempo goza el privilegio de ver a uno de los más grandes artistas de la tauromaquia. Su toreo el día 14 de marzo convirtió ese día en una fecha taurina irrepetible.

Y sin embargo, al día siguiente toreó Sebastián Castella. Dio una gran tarde de toros. Pero su faena al quinto de la tarde, un bravo y elgantísimo toro de Núñez del Cuvillo, fue también de las que se salen del tiempo. ¡Qué temple en los redondos, qué pureza en los naturales! Y sobre todo, qué rítmo y qué cadencia. Y qué cerca su pasó al toro. Y con qué lentitud tan deslizante, ese compás despacioso, tan difícil, tan irreal, tan ligado. Las tres orejas que cortó, irreprochables, fueron lo de menos.

Tras estas dos actuaciones todo habría pasado al olvido si no fuera por el toreo de alta enjundia que interpretaron Jiménez-Fortes y Daniel Luque ante toros menos propicios. Ambos tuvieron el mérito de despertar ilusión y ganas, muchas ganas de volver a verlos.

Se han cumplido ya las cuatro primeras corridas de Fallas, quedan tres y dos novilladas. Todavía queda mucha tela por cortar. Suerte.

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