FRANCIA EN TIEMPOS DE CRISIS

Comparado con España, el mercado taurino francés parecía haberle resistido bien a la crisis, con una disminución insignificante de festejos y ferias en conjunto bien rematadas en todas las grandes plazas, con sus carteles de relumbrón. Arles anticipó ya el cambio hace unas temporadas y marcó el rumbo de lo que advendría. Justificó, con el beneplácito de una prensa taurina afín o silenciosa, el boicot a las figuras, que sus ferias constasen apenas con toreros de relieve, el mínimo indispensable, presentado carteles muchos mas baratos con la excusa de que el torismo es lo que se lleva.

El verdadero síntoma de un cambio ha sido el anuncio de la feria de pentecostés de Nîmes de este año. Un ciclo amputado de dos días de toros y con menor magia, alquimia en los carteles. Esos platos fuertes basados en los mano a mano, como los de Morante y El Juli, o el de Pablo Hermoso y Ponce, adolecen de falta de picante, de que se juegue realmente algo entre ellos. La feria tiene también ausencias sorprendentes como las de Miguel Angel Perera, que ha dado tardes enormes en esta plaza, y mas aún la del francés Sébastián Castella, que apetece mucho ver después de su triunfo en Valencia. Sebastián prácticamente no va a pisar los ruedos franceses esta temporada, lo que es alucinante. Ya se sabe que no irá a Mont-de-Marsan, ni tampoco a Dax. Las empresas francesas se muestran muy duras con sus compatriotas. Un caso singular es el de Juan Leal. Después de salir a hombros de casi todas las plazas que pisó el año pasado en Francia, no ha toreado en su tierra de Arles, no va a Nîmes, tampoco a Mont-de-Marsan y está tan solo anunciado en Dax. Al parecer le tiene vetado un torero de su tierra y aquí no pasa nada.

Dax también ha perdido algo de ese lujo que le diera tanta fama, con ausencias tan significativas y llamativas este año como las de Morante y Perera. Queda por saber lo que va a hacer Bayona y esperemos que no sea solo la economía la que dicte la elaboración de sus ferias. Porque a la larga, esos carteles con menor gancho, con toreros de segunda fila, toros que no embisten, echan al público de la plaza y ahí la crisis puede ser todavía mayor.

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