AMBIENTE TAURINO EN LA SAN ISIDRO

Madrid se convierte en este mes de mayo y hasta principio en la capital mundial del toro. He aquí algunos ideas para seguir viviendo en el ambiente taurino. Para empezar, como no, el museo de Las Ventas, con sus trajes de luces de toreros célebres, cuadros de pintores de Goya a Barceló, esculturas de Benlliure, o cabezas de toros que han marcado la historia de este coso. Justo en frente, a la salida de la plaza, la tienda taurina « El Coso » (calle Alcalá n°200), que vende trajes de luces, capotes, muletas, botas y gorras camperas. En dos plantas. Ineludible, para tomar una cervecita antes o después de los toros, « Los Timbales » (calle Alcalá n°227) y muy cerquita acaba de abrir hace apenas un mes « El Paseillo de Acho » (calle Francisco Navacerrada n°58), regentado por un aficionado español y otro peruano, proponen tapas y platos de estos dos paises. Los aficionados también saben apreciar la carne de toro que viene directamente de la plaza de Las Ventas, como en « Casa Toribio » (calle Cardenal Belluga n°14), con un rabo de toro inenarrable, y sentirse en un restaurante con un magnífico taurino y cocina de alta alcurnia, el « Puerta Grande » (calle Pedro de Heredia n°23).

El restaurante « Viña P », sigue siendo un lugar de encuentro entre taurinos en la plaza de Santa Ana, pese a que el hotel Victoria ya no aloje a los toreros, no muy lejos de la simpática y popular calle de la Victoria donde se venden entradas para los toros. Al ladito, y mas turístico, es « La Taurina » (Carrera de San Jerónimo n°5), con esplendidas cabezas de toros y algunas dignas de interés. No muy lejos, en el barrio de Lavapiés, se haya una taberna a la antigua, la de « Antonio Sánchez » (calle Mesón de Paredes n°13), de sabor inconfundible e intranferible, que abrió sus puertas en 1830 en homenaje al matador de dicho nombre. Señalemos también que los aficionados y sobre todo los profesionales se dan cita en el hotel taurino por excelencia, el mítico hotel « Wellington » (calle Velázquez n°8), fundado en 1944 por el empresario y ganadero Baltasan Ibán Valdés. Se alojan en este hotel cinco estrellas la mayoría de los matadores, aunque algunos prefieren irse hasta el Foxá (calle Agustín de Foxá n°32), como lo hiciera antaño el maestro Antoñete y en la actualidad el francés Juan Bautista. Pegado a la estación de Chamartín.

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