EL TORO DE SAN ISIDRO

Cuando se visitan muchas ganaderías, como es mi caso, se llega a la conclusión de que en el campo bravo no hay pocos toros con el volumen y el peso exigidos en Madrid, y muchísimos menos con los largos pitones que en dicha plaza se exigen. Se podría calcular, sin temor a equivocarse, que sólo en el 30 por ciento de las divisas existentes podrían encontrarse seis o siete toros con las características morfológicas demandadas.

En las que esos seis o siete toros existen, podrían adjuntárseles unos dos o tres más, si se los ceba a base de bien, pues la carne tapa muchos defectos de trapío. Pero el problema que se les plantea a estos privilegiados ganaderos capaces de lidiar en Madrid, es que no pueden reseñar sus toros por hechuras, nota y reata. Únicamente disponen de los seis o siete toros que dan ese tamaño, ese peso, esos pitones. Tal vez uno de estos ganaderos esté de suerte y en ese lote de gigantes haya uno de nota y hechuras que luego pueda embestir como si fuera un toro de lidia . ¿Saben ustedes por qué embisten tan poco, o tan mal, los toros lidiados en Madrid? Exactamente por lo que les estoy contando. Y es que para el torismo primario que padece esta plaza sólo el toro muy muy muy grande está bien presentado. Si los actuales aficionados toristas de Madrid fueran aficionados al caballo, en el hipódromo sólo correrían percherones. ¡Qué asco de plaza, colegas!

Comments are closed