MADRID SANS ISIDRO : UN HEROE CAIDO

Aquel viento huracanado aconsejaba la suspensión. No se podía torear. Pero eso parece no saberlo el público. Ni tampoco los toreros actuales, que no centraron la lidia en el tendido 4, libre de viento, en el lado opuesto al que siempre eligen los toreros, sumisos al tendido 7, que los quiere ver cerquita para torear. En la tarde del 14 de mayo faltó cabeza, pero no la entrega de los toreros, enfrentados a toros progresivamente listos, a medida que el viento descomponía los engaños.

Pero tan meritoria entrega, sumada al imperfecto toreo, no daba motivo para el triunfo. Era necesario un grado más, asumir a vida o muerte el papel del héroe. Eso fue lo que entendió e hizo Jimenez-Fortes en sus dos toros. No sólo por recibirlos a porta gayola y luego dar todas las ventajas a los toros, en todos los lances, en todos los pases. Sino por atravesar, gracias a un valor inhumano, esa frontera que lleva al territorio donde viven, o mueren, los héroes. En su primer toro salió indemne del trance, de unas bernadinas cambiadas en los medios, que le valieron una oreja. Se preguntarán ustedes, ¿una oreja en Madrid por unas bernadinas? Imaginen cómo serían. Yo, por supuesto, pedí la oreja.

Lástima que la fortuna no quiso salvarle con su segundo toro, el cual le cogió no porque el torero hiciera las cosas mal, sino porque los toros tienen a veces la costumbre de coger a los toreros. Por suerte, después de la primera impresión, parece que la cornada no es tan grave.

Ayer Talavante, hoy Jiménez-Fortes y mañana Perera. La Feria de San Isidro se ha puesto al rojo vivo.

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