MADRID : MARTIN ESCUDERO Y JOAQUIN GALDOS NO DIERON LA TALLA

Seamos justos: la novillada de José Vázquez era una corrida de toros. Cuatro novillos cumplían 4 años el mes que viene; uno, en agosto; y el otro, en septiembre. Y todos anduvieron en torno a los 500 kilos. Pero seamos rigurosos: tres fueron bravos, de lío grande, y tres fueron tan deslucidos como desrazados e inofensivos. Sentenciemos sin mala conciencia: Los dos novilleros no dieron la talla. No les faltó valor ni voluntad; carecieron, eso sí, de apoyo popular.

Sobre todo, el peruano Galdós, sin un solo partidario en la plaza y con cuatro o cinco detractores -pitos y gritos oportunos- bien situados en lugares equidistantes del coso. Por su parte, el galapagueño Martín Escudero sí trajo paisanos, pero los retrajo con su desabrida frialdad.

¿Por qué no supieron ganarse al público y acallar las protestas de los talibanes? Galdós porque no piensa en el toro sino en ponerse bonito, lo que le impide torear. Y Martín Escudero porque no piensa en él ni en el toro, lo que también le impide torear. Estos dos muchachos habrían estado muy bien si les hubiera salido el toro ideal: noble, bravito, tontito, desrazadito, seriecito y buenecito, o sea un toro que no existe. Eximentes: la novillada estuvo mal picada y peor bregada. Perspectivas de futuro: a mi modo de ver, nulas.

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