MONT-DE-MARSAN 2015 : UN BALANCE DESIGUAL

No ha sido una gran feria pero si hubo momentos que han marcado, para bien y para mal. El inédito mano a mano entre Ponce y Fandiño ha sido finalmente un éxito y el público salió maravillado. Deslumbrado por el magisterio de Ponce, su estética, su puesta en escena perfectamente adaptada a partituras tan sorprendentes como las de la película “La Misión”, interpretadas con talento por el “Orchestre Montois”. Un toreo muy bello, al que le faltó, a mi parecer, ese paso adelante, esa entrega que lo hubiera hecha transcender aún mas. Sin embargo todo cuanto hizo Fandiño transmitió emoción. Realizó el mejor toreo de capa de la tarde, muy variado, y no dudó en ponerse de rodillas en los lances de recibo. Su faena al sexto de Victoriano del Rio, un toro bravo y encastado, fue el apogeo de esta corrida y marca ya un antes y un después en la temporada del torero vasco. Sobresalió por su ligazón, con pases hondos, de mucho sentimiento.

El resto de la feria no le llegó tanto a los aficionados. En la apertura, los toros de Garcigrande tuvieron nobleza pero les faltó picante y el público tuvo un comportamiento extraño. Se metieron con Perera que se entregó a tope en sus dos faenas, la primera templada y medida, y en la segunda se pegó un arrimón de órdago que disgustó al personal. Talavante hizo una faena variada y muy fresca ante su primero pero se le abroncó en el sexto por abreviar. Las reacciones del público también resultaron sorprendentes con Urdiales, tras pedirle una oreja, le silenciaron porque el toro tardó en caer. El torero riojano no llegó a cuajar una faena redonda, pero si firmó buenos muletazos.

La corrida de Juan Pedro fue noble pero sin chispa. Padilla cortó una orejita, que le pidió un público muy festivo que abarrotó la plaza, Manzanares se justificó y Thomas Dufau le dio la vuelta a la tortilla, un toro que se quiso echar para atrás. Lo banderilleó con éxito y consiguió endosarle una des las faenas mas templadas y cadenciosas que se le hayan visto al diestro francés. Conquistó a todos sus paisanos y de no marrar con los aceros habría cortado dos orejas.

La corrida de Cebada fue áspera en conjunto. Los picadores se lucieron, en particular Juan José Esquivel en cuatro puyazos sensacionales que pusieron a la plaza en pie. Rafaelillo le invitó a compartir la vuelta al ruedo tras cortar una oreja. El diestro murciano se jugó la vida en su primero y entendió a la perfección al segundo de su lote en una faena basada en la mano diestra, por la izquierda era imposible. Supo aprovechar la movilidad del toro para ligar muletazos sin discontinuidad, algunos de ellos muy templados. Estuvo hecho un señor. Pérez Mota causó una buena impresión ante los toros complicados de Cebada, por su valor, su pureza y su juventud. En cambio Castaño decepcionó, sobre todo ante el quinto toro, un ejemplar que fue cuatro veces al caballo empleándose y que llegó con fuelle a la muleta. Sin embargo su matador nos impidió ver hasta donde le habría llevado su bravura.

La mayor decepción fue la corrida de Victorino, le faltó de todo. De presentación desigual, correcta sin mas, sin el menor atisbo de casta a la excepción de un toro que le correspondió a El Cid y con el que el torero se lució a medias.

Comments are closed