¿REACCIONAMOS O NO?

Comienza el bombardeo. Se veía venir y ya caen los primeros obuses. Las ciudades damnificadas han sido Gandía, en Valencia, y Pinto, en Madrid. En las dos, los nuevos Ayuntamientos salidos de las pasadas elecciones municipales han movido ficha para impedir la celebración de festejos taurinos este año, con la intención de erradicarlos de sus municipios para siempre.

En Gandía, gobernada por uno de esos engendros tripartitos fuera de toda lógica política –excede a mi imaginación cómo puede hacerse factible gobernar entre un partido neoliberal como el PSOE, un pastiche de nacionalismo, modernidad y ecologismo como es la coalición Compromís y un partido conservador como es Ciudadanos–, la alcaldesa socialista Diana Morant comunicó al empresario Carlos Puertas la decisión de prohibir los toros este año en el pueblo y el deseo de rescindir el contrato que el Ayuntamiento tenía con él.

En Pinto, es Rafael Sánchez, alcalde de Ganemos quien se opone a que haya toros en su municipio, haciendo oídos sordos a la demanda de la plataforma Compromiso Social por la Tauromaquia. Arguye el edil que la supresión de las corridas no es un asunto económico, sino de cumplimiento de su programa electoral. No obstante, su papel de censor, de autoridad que ejerce la censura sobre una actividad legalmente establecida en todo el territorio español –pienso que la prohibición catalana es anticonstitucional–, concuerda muy poco con el código ético de su formación, cuando postula situar a las personas como centro de su actividad política –¿se nos ha privado de la condición de personas a los aficionados a los toros?–, no discriminar a nadie –¿somos “nadie” los taurinos?, pues, de lo contrario, ¿por qué nos discriminan?–y arbitrar los mecanismos más convenientes  –referéndums, consultas populares o asambleas– para que los ciudadanos participen en la toma del mayor número de decisiones. Sin embargo, aquí no se ha hecho consulta alguna, sino que se han suprimido los toros de manera unilateral. De lo que se deduce que al alcalde de Ganemos, tan “celoso cumplidor” de su programa electoral, le trae al fresco el código ético de su formación cuando hay que aplicárselo a los ciudadanos que son aficionados a los toros.

En todo esto, hay algo que me viene martilleando la mente desde que el anterior alcalde de Bildu decidió prohibir los toros en San Sebastián. ¿Tiene potestad un alcalde para hacer tal cosa? Si mañana entrara en cualquier ayuntamiento un equipo de gobierno que decidiera erradicar el fútbol de su municipio, ¿podría hacerlo legalmente?

Reconozco mi desconocimiento en materia legal como para responder la cuestión, pero, en cualquier caso, estimo que privar a una parte de los vecinos de poder asistir a un espectáculo totalmente legalizado y reglamentado con el visto bueno de las más altas instancias del Estado, excede o debería exceder las competencias de cualquier edil.

Si para hacerlo, se amparan en un posible vacío legal que haya al respecto, no sé qué esperamos para tratar de llenarlo. Aquí es donde deberían “mojarse”, entre otros, las comisiones de trabajo que salieron de la reunión de la Venta de Antequera a principios de temporada ¿Se acuerdan? Y si tal vacío legal no existe y estamos protegidos por la Constitución u otra ley de rango menor, tendríamos que disponer de un servicio jurídico especializado que llevara a los tribunales de justicia a todos aquellos que prevariquen en contra de los toros, para que el peso de la Ley caiga sobre ellos.

La Tauromaquia forma parte de nuestro patrimonio cultural; del patrimonio cultural del pueblo y no tiene color político ni nadie debería instrumentalizarla en beneficio de sus ideas o conveniencias políticas. Además, la Cultura en cualquiera de sus manifestaciones no se puede prohibir ni erradicar y es eso precisamente lo que están haciendo quienes se aprovechan de un cargo público para impedir el ejercicio de libertad que supone a cualquier ciudadano asistir a un espectáculo legal como el taurino. Sin embargo, la cosa está como está y peor que puede ponerse. Por ello pregunto: ¿reaccionamos de una vez o seguimos poniendo la cabeza para que continúen apaleándola?

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