BAYONA : PROTAGONISTAS DE LA FERIA DEL ATLANTICO 2015

Lo mas bonito, lo mas llamativo, lo que se debería guardarse en la memoria, fue la bravura de un toro extraordinario de Pedrés. Salió de segundo sobrero, un toro bello y harmonioso, el mejor hecho de una corrida que rondó y sobrepasó los 600 kilos. “Vivillo” dio en la báscula 547 kilos y se empleó de principio a fin con una clase subyugante, respondiendo al menor toque, entregándose en la embestida con la suavidad que llevaba dentro. Juan del Alamo estuvo bien, con un toreo ligado, acoplado siempre al toro, pero le faltaron a la postre muletazos de verdadero crujido. El salmantino cortó dos orejas y se despidió al toro con una vuelta al ruedo póstuma, la plaza puesta en pie. Del resto del festejo, con toros excesivamente enormes, altos como caballos, destaquemos la disposición de Juan Leal que le cortó una oreja a uno medio noble del que extrajo buenos muletazos y su valor ante un pavo de 700 kilos a la defensiva. Eugenio de Mora se estrelló contra un muro, demasiado grandes y sin un pase.

De la corrida de Garcigrande se esperaba mucho y decepcionó. Bien presentada pero con poco fondo, tan solo el corrido el sexto, de menor trapío, dio juego, pero rehuyendo a veces de la muleta. Adame estuvo entonado, acompañó sus embestidas sin forzarlas y sobre todo mató al astado con una estocada a recibir por la que cortó la única oreja de la tarde. El que me gustó de verdad fue Iván Fandiño. Extraordinario de capote, con los pies clavados en el albero, sus verónicas fueron soberbias y su toreo de muleta poderoso y por momentos bello. Pudo cortar una oreja en su primero de no fallar con el acero y tampoco se le dio bien la espada en el quinto. Castella también podría haber tocado pelo en su primero, un toro con poquito ante el que se pegó un arrimón. Pero la espada hizo guardia y la cosa quedó en saludos. El otro de Garcigrande se paró muy pronto. Abrió el festejo Leonardo a caballo y le cortó una orejita a un noble toro de Los Espartales.

Se dieron dos novilladas, la picada de Joselito tuvo poquita raza, con dos toros potables. No lo aprovechó Louis Husson, al que se vio algo perdido y con las ideas poco claras, y si lo hizo Pablo Aguado que se la jugó con el capote, por lo que sufrió un revolcón, y entusiasmó por momentos con su toreo de trazo hondo e imaginativo. Dos orejas que sin duda le abrirán puertas en el suroeste. También el público valoró el oficio, la serenidad y el temple, de Joaquín Galdós que estuvo muy por encima de su lote y cortó una oreja.

En sin picadores salieron buenos los de la ganaderia de Lartet, dos de ellos muy nobles. Baptiste Cissé les cortó sendas orejas y Adrien Salenc, pese a su entusiamo, no llegó a acoplarse con su lote.

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