FIRME COMO UNA ROCA

Como los toros cogen al que se pone de verdad y éste se pone, “cobra”. Pero no “cobra” en balde, aunque los triunfos los pague a veces con moneda de sangre, como ocurrió el domingo 15 de noviembre en la plaza Nuevo Progreso, de Guadalajara. No conoce otra senda que la del triunfo y sin salirse de ella se presentó en la tierra tapatía para poner a todos de acuerdo.

Tampoco le importó que el toro le hiciera doblete y, mientras le metía un pitón en el muslo, le saltaba dos dientes con el otro. Ese doble dolor sólo consiguió hacerle sacar de nuevo la casta que atesora para asustar al personal y firmar una faena rotunda que le valió, además de una oreja de mucho peso, el reconocimiento de la afición mexicana.

Pasó por el quirófano como con prisas y el pasado sábado, con los puntos todavía adornando su piel y unos implantes provisionales puestos en su boca, se fue a torear a Tijuana, plaza en la que repetía tras el éxito de su presentación, esta vez parcheando con su nombre el de El Payo, que causó baja después de una fuerte deshidratación. Y de nuevo saboreó la miel del triunfo al cortarle las dos orejas a un bien presentado toro de Santa Fe del Campo.

Firme como una roca, Andrés Roca Rey sigue sumando puntos y ganando adeptos. Lo que nos mostró su pasada campaña era demasiado evidente y sólido como para quedar convertido en un mero espejismo. Del novillo español al toro mexicano –intercalados entre ambos su alternativa en Nimes y su única corrida española en Logroño, ambas triunfales–, el tránsito se ha cubierto sin problemas. Ahora, el próximo domingo le espera su deseada presentación como matador de toros en su tierra limeña, donde se le anuncia mano a mano con Enrique Ponce en lo que se espera sea su asalto definitivo en pos del Escapulario de Oro del Señor de los Milagros, que no queda en manos peruanas desde que Rafael Gastañeta lo ganó en 1997. En cualquier caso, no lo tiene fácil, pues entre él y el trofeo se interponen los éxitos de Talavante, Adame, Castella y López Simón, a dos orejas por coleta, y lo que Ponce pueda oponerle en su corrida; pero a poco que le ayuden los toros y la espada no se le destemple, va a ser difícil que se le escape el soñado galardón. Ojalá que además se meta en el corazón de la afición limeña, porque en Roca Rey hay un torero para que sus paisanos presuman con motivo.

Al domingo siguiente reanudará su andadura mexicana presentándose, con Arturo Macías y El Payo, en el Coliseo Yucatán, para terminar el año en la feria de Cali, alternado con El Fandi y Posada de Maravillas. Así llamará a las puertas del 2016, donde, aparte de otros compromisos, le aguarda la confirmación de alternativa en la Monumental de México, con toros de Barralba, antes de regresar a España donde se le espera con extraordinario interés. Veremos si los empresarios españoles están a la altura de las circunstancias y le dan el trato que sus méritos demandan y la Fiesta necesita. Si como han alardeado, éste va a ser el año de la renovación, Roca Rey debe figurar en los puestos señeros de la nueva ola y colocado en los carteles de las grandes ferias. Así se hará bueno el dicho de que el toro pone a cada uno en su sitio.

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