LOS ANTIS Y LA CULTURA

En el fondo pero también por los hechos, el movimiento antitaurino es incapaz de aceptar la diferencia, niega al otro y quiere borrar de la memoria, de nuestra memoria colectiva, la cultura taurina y todo lo que le atañe. Es lo propio de un movimiento reaccionario con un pensamiento totalitario, aunque en superficie se pretenda progresista y consiga atraer a algunos jóvenes.

Por su intransigencia y sobre todo por su comportamiento puede incluso recordarnos momentos sombríos de nuestra historia. No se trata solamente de impedir el espectáculo en la plaza, también pretenden prohibir, acabar con los libros, los cuadros, todo arte que se inspire del toreo. Y no exagero, a las pruebas me remito como testimonio de esta utopia delirante, concretamente a dos hechos acaecidos recientemente en la ciudad de Burdeos. Hace unos días se celebró una subaste de libros, sobre todo antiguos, de cuadros y de viejos carteles. Con firmas de prestigio, premios Goncourt, clásicos de la literatura francesa, magníficas obras con unas ilustraciones maravillosas, pintores cotizados, pero con un inconveniente: la temática era taurina, con sus variantes camarguesas y landesas. Y llegaron los antitaurinos, vociferando sus eslóganes con violencia y desprecio, para boicotear e impedir la venta. Estaban fuera y hubo de cerrarse las puertas para evitar altercados, pero lo que mas temían los organizadores era que los clientes, al salir con sus libros, tuviesen problemas.

Se parlamentó con los antis, que pasaban de todo, siguió la venta y al final se fueron, porque la subasta duró demasiado para ellos. Sin embargo habían conseguido su objetivo: perturbar un acto público y propagar esa sensación de que pueden reventar cualquier reunión donde lo taurino esté presente. Ya solo les falta quemar libros en la plaza pública, pero no están muy lejos.

Hay otro ejemplo en esta ciudad del sur de Francia de la locura, porque no hay otra palabra para definirlo, que habita y guía a estos iluminados. Hace unos dias conversaba con uno de los responsables del Instituto Cervantes de Burdeos, que como bien saben es un organismo que propaga y defiende la cultura española en el extranjero, con cursos, libros, biblioteca, películas y exposiciones. Esta persona me recordaba que hace pocos años habían tenido la “osadía” de exponer los grabados de “La Tauromaquia” de Goya en sus salas y que aquello había provocado la indignación de los antitaurinos hasta tal punto que incluso habían hecho una pintada estigmatizando a los que asistieran a dicha exposición. Alucinante, pero lo cierto es que desde entonces los directivos de este instituto no han vuelto a programar ningún acto donde pudiera evocarse la tauromaquia.

Una vez mas, provocando temor, con amenazas, los antitaurinos han triunfado en su búsqueda de un mundo aséptico y totalitario y atacándose a la cultura que es en definitiva su gran enemigo, porque abre las puertas a lo que dice y piensa el otro, al intercambio, a la duda y eso en un mundo de pensamiento único, en blanco y negro, de buenos y malos, no es admisible. Hay que alertar a la juventud que pudiera sentirse atraída por este movimiento que las posiciones de los antis no conducen a un mundo mejor sino a uno mas sombrío e intolerante.

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