NULA FUERZA, POCA RAZA Y UN TORO BRAVO DE JUAN PEDRO

Valencia, 20 de marzo. Se cerró la Feria de Fallas con un gran lleno de espectadores ingenuos y de pocos aficionados. El cartel, compuesto por El Fandi, José María Manzanares y Cayetano, era festivo a pesar de la presencia del alicantino. Buen tino del empresario. Pero la fiesta resultó demasiado ligth por culpa del ganado. La invalidez, sumada a la poca raza y, en el mejor de los casos, a una bravura docilona, entristece la lidia y niega la esencia de la corrida de toros. Pero salió un toro bravo, noble y alegre, que le correspondió a Cayetano. Éste le cortó dos orejas. Premiaron una faena desigual, una gran entrega y una gran estocada. O sea, un triunfo incontestable aunque irrelevante. Con el que cerró plaza, débil pero correoso, anduvo voluntarioso pero a la deriva. Y también lo despenó de un estoconazo.

El Fandi, que abrió plaza, fue el de siempre. Diestro con el capote, espectacular pero nada más en banderillas, y vulgar, despegado y bronco con la muleta. Como no acertó con la espada, no tuvo premio. Tampoco Manzanares: sus dos toros, nobles e inválidos, eran dos acémilas. A su segundo le dio dos o tres naturales que fueron lo mejor de la tarde. No tuvo suerte con el acero.

En definitiva, una gran feria que terminó en tono menor.

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