LA MALAGUETA CUMPLE AÑOS

El pasado sábado, 11 de junio, sin ningún tipo de celebración, la plaza de toros de Málaga, la torerísima Malagueta, cumplía su centésimo cuadragésimo aniversario. 140 años ya desde que en la misma fecha del año 1876, con sus tendidos y gradas abarrotados de espectadores –no en vano, la empresa de ferrocarriles había fletado trenes especiales para que los aficionados de Córdoba y Granada pudieran asistir a la corrida–, tuviera lugar el paseíllo inaugural de su recinto, figurando al frente de las cuadrillas los afamados matadores Manuel Domínguez, Antonio Carmona, El Gordito, y Rafael Molina, Lagartijo.

Estrenando chiqueros, les aguardaban ocho toros de la Sra. Viuda de Muruve –con la “v” que se escribía entonces–, que a la postre darían un juego mediano, salvo el jugado en quinto lugar, llamado “Baratero”, que nada dejó que desear.

Fue ésta la primera de las cuatro corridas que se organizaron para festejar tan esperado natalicio. Al día siguiente, con ocho toros de Anastasio Martín, repitieron Gordito y Lagartijo, entre los cuales actuó el espada cordobés Manuel Fuentes, Bocanegra. De nuevo, el jueves día 15, se celebró el tercer festejo, donde Manuel Domínguez, Gordito y Bocanegra, lidiaron y estoquearon seis astados de don Joaquín Pérez de la Concha, cerrándose el domingo 18 de junio el ciclo inaugural con un mano a mano entre Gordito y Bocanegra ante seis reses de don Rafael Laffite y Castro.

El resultado de las corridas puede resumirse diciendo que si la primera fue buena y la segunda excelente, la tercera no pasó de mediana y la cuarta fue calificada de malísima por la afición que se dio cita en el flamante coso del paseo de Reding. Precisamente, en esta corrida, durante la lidia del primer toro, ocurrió un lance imprevisto que supuso el primer herido por asta de toro registrado en el nuevo coso. Ocurrió que, mientras estaban banderilleando al toro, el que estaba esperando para saltar al ruedo en segundo lugar, “Montañés” de nombre, arremetió contra la puerta de chiqueros, la sacó de los goznes e irrumpió en el callejón cogiendo desprevenido a un mozo de plaza que estaba mirando cómo ponían banderillas al burel que se estaba lidiando. El toro escapado tropezó con el mozo, lo volteó y siguió su camino sin reparar en él, pero en el encontronazo le dejó dos heridas en el muslo derecho, una de las cuales fue calificada de mucha gravedad por haber llegado al hueso. No obstante, la diligencia y ciencia de los médicos evitaron cualquier desenlace indeseado.

Para los amantes de las efemérides, decir que el primer toro que se lidió en la Malagueta era negro de capa, atendía por “Salamanquino”, fue picado por Antonio Calderón y banderilleado por los rehileteros Rico y Valentín y su muerte corrió a cargo del veterano espada gelveño Manuel Domínguez, que lucía terno morado y oro y que lo mandó al desolladero después de intentar por dos veces la suerte de recibir.

No estaría de más que en la próxima feria de agosto, la actual empresa de la Malagueta se hiciera eco de este cumpleaños dedicando a dicha conmemoración alguna corrida de las anunciadas en el ciclo. Es sólo una cuestión de sensibilidad y de refrescar esa memoria que tanta falta nos hace mantener despierta en los momentos que atravesamos.

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