SUBYUGADOS POR EL TEMPLE

Saint Sever, domingo 26 de junio 2016. Aparte de Bayona la temporada pasada, hace dos años que Castella no pisaba el suroeste francés. Increíble pero cierto. En Saint-Sever, en mano a mano con José Garrido, dio una lección de toreo, de lo que es ser una gran figura del toreo. Con ese poso que da la experiencia pero también ese valor que nunca mengua. Toreó con despaciosidad y cadencia recibiendo a cada uno de sus tres toros al capote. Hubo verónicas excelsas y remates preciosos.

Con la muleta imantó las miradas en todo momento, por ese sentido escénico que atesora Sebastián, ese darle un sentido a cada momento y ese relajo que confiera la maestría. La gran faena llegó en el tercer toro de su lote, con una faena iniciada en los medios pero en absoluto repetitiva. Dio muletazos de enorme hondura, recreándose en ellos, sin el menor enganchón y algunos rompiéndose la cintura. La muleta siempre planchada, impecable, y el trazo lento, desmayado por momentos. Remató la faena con unas manoletinas que no fueron de compromiso sino de jugarse el tipo. Un gran Castella que augura un buen reencuentro este verano con la afición del suroeste.

José Garrido estuvo bullicioso, vibrante, valiente y le llegó al público que le otorgó tres generosas orejas. Mató muy bien a los que desorejó.

Buena corrida de El Pilar, bien presentada, con tres toros notables.

 

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