MOMENTOS INTENSOS

Mont-de-Marsan. Feria. No hubo corridas completas en esta Magdalena pero si muchos momentos en que se disfrutó. Desde el primer día ante un lote desigual de presentación y de comportamiento de Alcurrucen, nos quedamos todos subyugados por la determinación, la capacidad de improvisación de Roca Rey, salga el toro que salga, les saca siempre partido. Impresionante. Pese a la experiencia, el saber técnico de El Juli, el madrileño no pudo o no supo contrarrestar la explosividad llega de América y finiquitó su labor con un muy feo bajonazo. López Simón no parecía en forma y en sus dos toros estuvo desangelado.

La corrida de Nuñez del Cuvillo fue la mas interesante del ciclo con un toro extraordinario que le tocó a Thomas Dufau. El torero de la tierra, que reaparecía ese día de una grave cornada, tuvo buenos pasajes con una despaciosidad que desconocíamos en él. De matarlo, se hubiera llevado las dos orejas. La actuación mas importante de la feria fue la de Manzanares. Sensacional toreando de capote, de un relajo absoluto desde el primer capotazo, toreo del grande. Le hizo una faena inverosímil a su primero, un toro nada fácil, en una faena a mas por el poderío del torero que culminó con una tanda de naturales sobrecogedores. Estocada fulminante y dos orejas aclamados por el respetable. Enrique Ponce se mostró tenaz con un lote poco colaborador, con el hambre, las ganas de un novillero.

La corrida de Fuente Ymbro resultó muy decepcionante, con unos toros buscando constantemente como irse de allí, a excepción del sexto qui sí respondió a lo que se espera de esta divisa. Ante este toro nos reencontramos por momentos con el Iván Fandiño de hace algún tiempo. Lo mas destacable fue la actuación de Sebastián Castella que consiguió hacerse con las embestidas de dos toros que no querían embestir, sobre todo el primero de su lote, con una suavidad cautivadora y unos muletazos de lujo que incluso el crítico taurino Zocato calificó de verdaderas perlas.

Diego Urdiales tuvo una actuación muy discreta.

Hubo un gran toro en la corrida de Cebada Gago, muy en el tipo de la casa, cinqueño, y de una bravura y un ritmo extraordinarios. Pérez Mota no estuvo a la altura y evidenció la falta de contratos. Señalemos también una novillada interesante del hierro francés de Virgen María de la que salió a hombros pero el que de verdad llamó la atención de los aficionados fue el venezolano Colombo, con un concepto muy bueno tanto de capote como de muleta. La corrida de Miura fue horrible, algunos absolutamente descastados y la mayoría muy flojos, el valor, a veces suicidarlo, fue recompensado con una oreja tras una buena estocada.

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