SEGUIMOS EN LAS MISMAS

Cuando las figuras que han convertido la profesión de torero en un funcionariado cuasi vitalicio fueron conscientes de que su cuota de interés entre los aficionados había descendido por debajo del mínimo admisible, como señalaban las paupérrimas entradas registradas incluso en aquellos carteles antaño interesantes y hoy, por archivistos, absolutamente desfasados, condescendieron en echar una ojeada al interesante plantel de novilleros entonces existente y comenzaron a reclamar, junto con sus patrones, un aporte de sangre nueva con que refrescar las gastadas combinaciones tantos años blindadas por unos y otros.

Esta necesidad imperiosa en última versión del “renovarse o morir” fue “vendida” desde la prensa taurina, en general, y el canal de toros de pago, en particular, como una gesta de las llamadas figuras, que en un alarde de generosidad, abrían las puertas de lo que había sido su feudo para compartir paseíllos con los denominados “toreros emergentes”, renunciando al blindaje de carteles que hasta entonces habían impuesto.
Como nada de esta pretendida generosidad era cierta, pues sólo obedecía a los intereses – legítimos, pero nada altruistas– de los que se veían en apuros para seguir copando festejos y ferias, nos encontramos con que los merecidos beneficiarios de la “dadivosidad” de las figuras, salvo Roca Rey y López Simón –cuya imparable estela de triunfos los ha puesto en el sitio que ocupan–, se han visto frenados en sus aspiraciones y les cuesta este mundo y el otro conseguir meter cabeza en esos carteles que las figuras les iban a abrir.

Véase, por ejemplo, la terna puntera de la novillería del pasado año; la que tomó la
alternativa por Pentecostés en Nimes: Ginés Marín sólo ha conseguido torear seis corridas de toros en lo que llevamos de año, mientras que Álvaro Lorenzo y Varea no han pasado de tres.
En cuanto a José Garrido, con un año más de permanencia en el escalafón superior, lleva toreados 14 festejos, a base de remover cielo y tierra y dejarse la piel en cada tarde. Menos mal que Bilbao ha querido reconocer sus méritos en dicha plaza y le ha otorgado la justicia de anunciarlo en dos de los carteles de su Semana Grande. No obstante, hechos como éste son espejismos, anécdotas puntuales que no pueden esconder la verdadera realidad de la situación. Valga de muestra lo ocurrido el pasado sábado en Sanlúcar de Barrameda. Ya el miércoles anterior se había colgado el “No hay billetes” en la plaza de El Pino al reclamo del cartelazo que confeccionó Carmelo con Padilla, Manzanares, López Simón y, sobre todo, Roca Rey, después de que cortara cuatro orejas y dos rabos en la corrida de la pasada Feria de la Manzanilla. Pero ocurrió que este último resultó cogido dos días antes en Málaga y le fue imposible torear, por lo que hubo de ser sustituido. ¿A quién llamaron para ocupar su puesto? ¿A Garrido, a Ginés Marín, a Álvaro Lorenzo, a Varea?... No, aunque todos tenían la fecha libre. Eso hubiera sido hacer las cosas bien y ofrecer el puesto de un torero emergente a otro de los recién incorporados al escalafón.

Sin embargo, había demasiada influencia de Matilla en el cartel original y ya sabemos –como suele decir un compañero y amigo– que la sombra de Matilla es alargada. Así que, como El Fandi no tenía toros ese día y pertenece al mismo equipo, pues él fue el elegido para sustituir al peruano. Y no pasó nada, ya que si hubo quienes descambiaron las localidades, otros que no tenían las adquirieron, de modo que, aunque no se agotaron las entradas, la plaza registró un gran lleno.

Como ven, seguimos en las mismas. Nada tengo contra El Fandi ni contra ninguno de los que llevan más de tres lustros paseando por las plazas su galón de alternativa; pero sigo insistiendo que el toreo necesita revulsivos, ambiciones toreras, ilusiones nuevas, a las que hay que dar paso para seguir construyendo un futuro que se torna cada día más incierto. No podemos seguir ignorando esta cuestión ni tampoco que hay gente nueva con muy buenas cualidades para abrirse paso en esta dura profesión; mas, claro, para ello tienen que poder torear. Miren, si no, lo que ha ocurrido este domingo con Javier Jiménez en Las Ventas. Pues eso.

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