EL TRIUNFO DE LA MADUREZ

Bayona, feria del Atlántico. Es cierto que la nueva hornada de matadores está aportando aire fresco, competencia, renovadas ilusiones, pero no por ello hay que desprestigiar la madurez, ese poso que eleva la categoría del toreo. Los dos máximos protagonistas de este fin de semana en Bayona han sido un torero con mas de quince años de alternativa, Sebastián Castella, y un hombre joven pero matador curtido, Daniel Luque.

El francés protagonizó una faena emocionante, jugándose los muslos ante un toro de Alcurrucen que le exigía el carnet en cada muletazo. Faena vivida intensamente, con la plaza volcada, cautivada por el poderío de un torero con raza y con una técnica deslumbrante. Cortó dos merecidas orejas. Lo de Luque fue todo caricia, temple, con mando. Ante dos toros reticentes de Alcurrucen ante los que no pudo bordar el toreo de capote de capote que atesora, pero a los que acogió con despaciosidad, sin la mínima brusquedad. Apostó por sus toros en la muleta, que no se lo pusieron fácil, pero Daniel les fue enseñando el camino, muletazo tras muletazo, algunos de ellos exquisitos. Toreo parsimonioso, de alta alcurnia, Daniel Luque estuvo en maestro y pese a tener que descabellar se llevó sendas orejas de sus toros.

En ese mismo festejo también tocó en su primero José Garrido ante un gran toro por una faena desigual, con entrega pero no siempre acoplada. Se mostró mas convincente ante el toro complicado que cerró la feria. La víspera, se lidió una corrida decepcionante de Pedrés, excesivamente cargada de kilos, incapaz de embestir. Curro Díaz, con mucha disposición, no pudo sacarles nada; Javier Jimenéz llamó la atención de los aficionados por su valor, su tranquilidad en la cara del toro e Iván Fandiño pudo sacarle algunos pases al toro mejor hecho pero que se desfondó muy pronto. Abrió feria una novillada encastada de los Maños que gustó al respetable y en la que tocaron pelo los tres novilleros en cartel, siendo declarado triunfador el francés Adrien Salenc.

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