CURRO DIAZ, EL TOREO EN LA FERIA DE OTOÑO MADRILEÑA

La corrida de Puerto de San Lorenzo estaba compuesta por cinco cinqueños y un cuatreño. Promediaron más de 600 kilos, fueron mansos, con genio a la defensiva, con un enorme peligro. Pero como eran muy cornalones no fueron certeros a la hora de herir. A Dios gracias, pues a Curro Díaz y a José Garrido los cogieron varias veces. Ambos se mostraron heroicos y toreros. Pero Curro deparó una sorprendente sorpresa. Con semejantes morlacos hizo el toreo. Un toreo valiente e inspirado, de sutilísimo trazo, desmayado regusto y expresión risueña, como si, incomprensiblemente, se encontrara a gusto. Si hubiera matado a sus tres toros,la Puerta Grande habría marcado época. ¡Qué maravilloso torero!

Mencionada la entrega de Garrido, hay que destacar dos tardes muy toreras, la de Eugenio de Mora frente a dos toros imposibles de Fuente Ymbro y la de El Cid con dos medios toros -unas veces sí, otras no- de Adolfo Martín; la brava actuación de Román ante la pésima corrida de Fuente Ymbro y la buena actuación de Pablo Aguado con una novillada noble y descastada de Joselito.

¿Poca cosa? No, la actuación de Curro Díaz lo justificó todo.

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