DIEZ DÉCADAS, DIEZ

Con el mes de noviembre deambulando por su última decena y mientras el toreo se calienta al sol de las Américas, es tiempo de tertulias y recuentos, de echar una mirada al pretérito, como haremos aquí, década a década a lo largo de un siglo, para consignar a vuelapluma el panorama evolutivo de la Fiesta en sus exponentes más significativos.

1916.- Se cumple un lustro del inicio de la llamada Edad de Oro del toreo y el tercer año triunfal de la competencia Joselito-Belmonte. Después de que éste último cortara en Sevilla la primera oreja concedida en la Feria de Abril, sería Varelito el primer novillero que la obtuviera en dicho ruedo. Por estas fechas, José contaba lo días para su ingreso en filas.

1926.- La pretendida competencia entre Manolito El Litri y El Niño de la Palma la aborta casi antes de empezar el guadalest “Extremeño” sacando a Litri de este mundo en la primera corrida de toros del año. Antes habían caído Joselito, Varelito y Granero. Y mientras toma cada vez más cuerpo la modificación de la suerte de varas, Belmonte cubre la segunda temporada del trienio de su reaparición.

1936.- El estruendo del cañón y las bombas desvía la atención de las plazas de toros y si alguna acapara el interés de los españoles es la de Badajoz, en cuyo ruedo son ejecutados de manera atroz miles de prisioneros leales a la República.

1946.- El reloj del toreo lleva años señalando la hora de Manolete, lanzado desde la cúspide de su fama a la conquista de México –donde inaugurará el Monumental coso de Insurgentes–, además de otras tierras de la América taurina. En esta temporada, sólo toreará una tarde –corrida de Beneficencia en Madrid–, y gratis, en España.

1956.- La conmoción novilleril de Antonio Borrero, Chamaco, se doctora en octubre en Barcelona, su plaza madrina; mientras, en los antípodas del reino del arte, Antonio Ordóñez conmueve con los destellos de seda de su clasicismo, acompañando a César Girón en el liderato de un escalafón que cuenta entre otros ases a Gregorio Sánchez y Antoñete.

1966.- La hegemonía de la Fiesta tiene un nombre: ¡¡El Cordobés!!, que se queda ese invierno sin ir a América a causa de la operación del bíceps de su brazo derecho. Diestro discutido y mandón indiscutible, mantiene su puesto de torero de época en competencia con figuras como El Viti, Camino, Puerta, Ordóñez, Palomo, etc., etc.

1976.- Época de interregno. Hay buenos toreros, como Paquirri, Manzanares, Curro Vázquez, Dámaso González, Paco Alcalde, entre otros, pero, entre el cansancio y desgaste de los de la década anterior y ciertas limitaciones de los que vienen llegando, ninguno saca al toreo de su cauce remolón y acomodaticio; aunque el toro, al socaire del guarismo, no deja de crecer.

1986.- Espartaco y Joselito en la de matadores y Litri y Rafi Camino en la de novilleros, ocupan la pole de sus respectivas parrillas de salida para la temporada venidera. Entre tanto, Paco Ojeda le ha dado una vuelta de tuerca a la tauromaquia con su “toreo de ochos”, su forma de adueñarse del terreno del toro y su capacidad para exprimir la bravura al punto de esclavizar su sumisión. Y con el sol de abril, emite su primer programa el espacio “Tendido Cero”.

1996.- Señaladas efemérides de Joselito y Ponce en Madrid –el primero en su histórica encerrona del 2 de mayo y el segundo con su emocionante faena al valdefresno “Lironcito”–, en un año donde Jesulín toreó 40 corridas menos que su imbatido records de 161 de la temporada anterior. Ésta vio doctorarse a Cristina Sánchez y confirmar la alternativa a un mozo de Galapagar llamado a ocupar un sitio en lo más alto del toreo de todos los tiempos: José Tomás.

2006.- Los nombres se nos hacen cercanos. Y es Castella el que se consagra ese año, mientras El Fandi se erige como “rey de los números” liderando un escalafón al que llaman a la puerta Perera, Manzanares hijo, Tejela y Alejandro Talavante. El Juli, tras su particular y dura batalla con empresas, crítica y otros imponderables, continúa situado en la cima. Entretanto, la magia de Morante –recuperado de su enfermedad– va forjando su mito.

2016.- Lo que es mosto reciente aún no es solera. Con permiso del victorino “Cobradiezmos”, tan sólo daré un nombre con los ojos puestos en el futuro: Andrés Roca Rey, que, al tiempo de escribir estas líneas, reanuda en América la concatenación de éxitos que interrumpieran aquí en España los percances de Málaga y Palencia. Veremos lo que nos depara el porvenir.

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