FRENTES ABIERTOS

2017 se sitúa a un siglo del denominado “año de Belmonte” y de que en el número 2 de la cordobesa calle de Torres Cabrera viniera al mundo Manuel Rodríguez Manolete. Cien calendarios de por medio entre aquellas efemérides y el incierto panorama que en materia taurina se abre ante el año recién nacido. Mucho toreo, mucha sangre derramada y mucha gloria, desde que el padre de la tauromaquia moderna reventara el toreo de su tiempo con su histórica faena al toro “Barbero”, de la viuda de Concha y Sierra, en la corrida del Montepío de 1917, y de que un nene cordobés abriera sus ojos a un mundo que décadas después iba a erigirlo no sólo en torero de época, sino en el primer torero moderno de la historia.

Mucha agua ha pasado bajo los puentes de Triana y San Rafael desde aquellos fastos a este presente lleno de frentes abiertos en el que graves incógnitas sobrevuelan el futuro inmediato de nuestra fiesta brava.

El previsible palo que la negativa del ayuntamiento de Vitoria a arrendar el Iradier Arena a la empresa formada por Chopera y Bailleres para dar toros durante la feria de la Blanca viene a incidir en la situación de indefensión que padece la Fiesta frente a los intereses particulares –pues no son siquiera de partido– de los ediles de turno, más dispuestos a mantenerse en la poltrona favoreciendo los pactos municipales, que a ser coherentes con la posición de sus propias formaciones políticas. El caso de Vitoria es emblemático. Mientras que el PNV defiende los toros en Bilbao y San Sebastián, el alcalde de Vitoria, que es de dicho partido, obedece a las consignas de Bildu para no dar toros en la feria; Bildu que, por otro lado, defiende con uñas y dientes la feria taurina de Azpeitia.

Otro frente abierto es el de Barcelona, a cuyo porvenir taurino carga de amenazas la alcaldesa Ada Colau y todo el aparato de la Generalitat. La sentencia del Tribunal Constitucional nos faculta a celebrar corridas de toros en La Monumental barcelonesa, pero… ¿se atreverán los Balañá, Matilla y compañía a dar el paso al frente para devolver los toros a la Ciudad Condal o dejarán que se salgan con la suya los taurófobos sin mover un dedo al respecto?

Menos mal que, más allá del océano, el próximo día 22 se inicia la llamada con todos los motivos “Feria de la Libertad”, el ciclo taurino que devolverá la fiesta de los toros a la Santa María de Bogotá y que se extenderá hasta el 19 de febrero. El cartel de la reinauguración es de relumbrón: El Juli, el nacional Luis Bolívar y el revolucionario de América, Roca Rey, con astados de Ernesto Gutiérrez. Pero será la novillada del día 4 de febrero la que más componente emotivo ofrezca al hacer en ella el paseíllo, junto al español, Toñete, dos de los héroes que defendieron con su huelga de hambre los derechos del toreo en Bogotá, haciendo posible con su sacrificio este retorno que todos hemos de celebrar. Sus nombres: Guillermo Valencia y Andrés Manrique. Ojalá que los novillos de Ambaló contribuyan al éxito que su valentía y afición merecen.

Mucho más cerca nos queda otra alegría: la reaparición en Olivenza, después de año y medio de parón, del espada Antonio Ferrera, y otra incógnita preocupante. ¿Y Santander? ¿Qué va a ocurrir con la feria de Santiago?

Tampoco habrá que perder de vista, por la tremenda repercusión que tiene la plaza, cómo se desarrolla la primera temporada de Simón Casas a cargo de Las Ventas. Nadie duda de la capacidad empresarial del autodenominado “Productor”, pero tampoco hay que olvidar lo dogmático de ciertos bastiones de la afición venteña, que pueden hacerle la vida imposible.

Todo eso y mucho más lo irá desentrañando el tiempo. Los reyes han pasado, la temporada comienza a moverse, veremos qué acontecimientos nos depara. En cualquier caso, ¡Feliz Año Nuevo!

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