SEVILLA EN EL HORIZONTE

Con el cielo de la Fiesta aberrendado de nubes negras y borrascas de antitaurinismo, abre resquicios en el frío de febrero algún atisbo de primavera. Cuando este escrito llegue a tus manos, lector, se habrán hecho oficiales los carteles de Sevilla, adelantados en su totalidad y, salvo sorpresas de última hora, por distinto medios de comunicación.

Respecto a los carteles del pasado año, se han perdido dos corridas: una de rejones y otra de lidia ordinaria. En cuanto al contenido, para gustos los colores, pues de todo hay en la nueva cartelería maestrante.

Atendiendo a lo positivo y dejando al margen el sota, caballo y rey de las figuras veteranas, hay tres carteles que, por diversos motivos, me parecen sumamente interesantes. El primero de ellos es el de la corrida de Torrestrella –a la que el pasado año cortaron oreja Pepe Moral y Javier Jiménez– con una terna de matadores jóvenes que son del interés de la afición. José Garrido, Álvaro Lorenzo y Ginés Marín (los dos últimos debutantes como matadores de toros en Sevilla) componen un elenco ilusionante tanto para el aficionado, como para ellos mismos, que tienen la oportunidad de pegar un aldabonazo que proyecte sus respectivas carreras hacia el estrellato.

El segundo, cartel que yo llamaría “de la justicia” es el de Victorino, pues en él se incluyen los dos triunfadores del pasado año –Ureña y Escribano–, con otro triunfador indiscutible con los toros del hierro de Albaserrada, como lo hiciera en Sevilla la última vez que toreó antes de sufrir el parón que lo ha tenido alejado de los ruedos por más de una temporada. Hablo de Antonio Ferrera, que encuentra así su recompensa después de su proyectada reaparición en Olivenza.

El tercero de los carteles que, cuanto menos, suscita mi curiosidad es el que cierra la feria: el de Miura. Afortunadamente, hemos salido de la rutina de años anteriores y se ha refrescado el programa con una terna de toreros sevillanos que tienen la posibilidad –dura y complicada, si se quiere– de buscarse un hueco en la temporada frente a las temidas reses de la “A” con asas. La papeleta de Antonio Nazaré, Esaú Fernández y Pepe Moral no es fácil; pero, por otro lado, es la oportunidad de torear en la Feria de Sevilla y buscar la forma de reivindicarse.

Del resto, me alegro que Roca Rey haya conseguido mantener su nombre el Domingo de Resurrección, frente al capricho del mano a mano que pretendían algunos; aunque me hubiese gustado verlo anunciado tres tardes y no dos, claro que para eso Morante no tendría que anunciarse en cuatro o algún otro, como Rivera Ordóñez, que me sobra por todos lados, no ocupara un puesto que no merece en absoluto.

De justicia, me parece también la inclusión de Javier Jiménez y echo en falta algún que otro nombre; pero por encima de todos el de Curro Díaz. No entiendo que después del temporadón que hizo el pasado año y siendo, como es, un torero del gusto de Sevilla no aparezca en los carteles. Después me faltan otros, como el de Román, que también hizo méritos en la pasada campaña como para hacer su paseíllo debutante en La Maestranza. Pero es lo que hay. Ahora lo que hace falta es que el toro colabore y todos tengan su minuto de gloria

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