El GENIO Y LA CASTA

2ª Corrida (San Isidro) Lo repetiré una y mil veces: la casta es la agresividad ofensiva del toro bravo; el genio es la agresividad defensiva del toro manso. La corrida de El Ventorrillo, honda, baja, bien hecha, cornalona, muy astifina, era mansa de solemnidad, pero descastada y poderosa, se picó poco, para que la poca casta no la parará definitivamente. Mérito de los toreros. Por eso, se movió con inmenso peligro, sin que ninguna embestida llegara a su final. El lote de Eugenio de Mora tuvo mucho peligro y ni un solo pase.

El de Morenito de Aranda pasó –pasar no es embestir- con el capote, y solo lo hacía una vez en la muleta, al siguiente pase se quedaba abajo, con cobardía y peligro. El de Aranda le dio fiesta a sus dos asesinos y cortó una merecida oreja, protestada por los toristas que no saben de toros. Román estuvo hecho un tío con dos toros que olían a cloroformo.
¿Por qué se lidian en San Isidro ganaderías pregonadas por su mal juego? Misterio de los despachos.

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