IRRACIONALISMO

La semana pasada nos llegaba el sobresalto de la paralización de la Feria de Hogueras de Alicante a instancias de Guanyar y Compromís, formaciones políticas que, junto al PSOE local, constituyen el tripartito que gobierna el Ayuntamiento alicantino. Amparándose en dudosos defectos de forma para no aprobar los carteles de la feria, llegaron a impedir que se abrieran las taquillas de la plaza y hasta que se repartiera la cartelería publicitando las corridas feriales. Menos mal que, al día siguiente, y bajo la amenaza de las indemnizaciones que tendrían que asumir de llevar adelante la paralización, todo quedó solucionado para bien del toreo en un Pleno extraordinario convocado al efecto.

Con las zancadillas de prever en aquellos lugares donde ejercen su cuota de mando animalistas y progresía postmoderna, las corridas de toros salieron adelante en Alicante un año más.

Otro de los aspectos que incitaron a la paralización fue la inclusión de un retrato del poeta oriolano Miguel Hernández en el cartel anunciador, cosa que, al parecer, había molestado mucho a estos nuevos inquisidores, cuya obsesión por suprimir del mundo todo aquello que no conviene a su dogmatismo les lleva pura y simplemente a mentirlo. Porque mentir el mundo y su realidad es querer modificar el pasado, la historia, para que se avenga con el guion establecido a imagen de su ideología. Que Miguel Hernández, como perteneciente a la España rural y en contacto con los animales –no mascotas–, fuera un decidido defensor del toreo; que se declarara abiertamente taurino como aparece en una de las cartas que escribió a José María de Cossío, de quien fue secretario, en su función recopiladora de datos para la enciclopedia Los Toros; que hiciera del toro bravo un símbolo de España; que publicara, además de poemas, una obra de teatro dedicada al toreo titulada “El torero más valiente”, no parece importarles nada si se necesita separar a un izquierdista, un defensor de la causa del pueblo, como fue Miguel, de una actividad, un arte, calificado por ellos de obsoleto y repugnante, como es el toreo. Como no hace mucho le ocurrió a Goya, Miguel Hernández debe quedar por decreto eliminado de los defensores de la Tauromaquia. Así lo decide el sanedrín de la Irracionalidad. Nada que ellos estimen bueno o positivo puede relacionarse con el toreo como no sea por oposición a él. Si la historia demuestra lo contrario, se cambia la historia y en paz.

Esto que está ocurriendo con la inquisición animalista, prolifera de manera creciente en todos los órdenes de la vida. Se le está quitando al hombre el atributo más específico de su naturaleza: la racionalidad. El irracionalismo parece invadirnos por los cuatro puntos cardinales de la cultura. Cada vez somos más propensos a aceptar cosas y situaciones disparatadas, carentes de sentido, verdaderas burlas a la inteligencia humana. Y en esto, el animalismo es experto destacado.

Tampoco se salva de ello el ámbito taurino. El pasado jueves, sin ir más lejos, tuvimos una palpable prueba en pleno San Isidro. Puede encuadrarse ésta en lo que podríamos denominar irracionalismo surrealista, porque sólo de surrealista puede tacharse la concesión de la oreja a David Mora. Una oreja que no sólo venía a atender una petición manifiestamente minoritaria, sino a premiar algo que no es que no fuera faena de oreja, es que no fue ni faena. Realmente fueron cuatro tandas, dos con cada mano, que el torero cortó a pico yéndose por la espada, sin que en ellas existiera el acople, la limpieza y el sentimiento mínimamente necesarios para que aquello alcanzara la brillantez y argumento que hicieran razonable el premio. Pero así estamos, en plena ebullición de irracionalismo.

Veremos lo que nos queda todavía por consignar.

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