BRAVA CORRIDA DE REHUELGA

San Isidro, 22ª corrida; Se me rompieron los esquemas. Unos “santacolomas” grandes, pesados y muy encornados que embistieron con la bravura de los antiguos… “buendías”, la rama mejor de dicho encaste. Mi enhorabuena al ganadero, que ha sabido guardar la armonía de las hechuras y engrandecer el trapío de sus toros, superar las exigencias de los veterinarios y colmar las aspiraciones de los aficionados. Nada, pues, que aducir sino reconocer que toda regla tiene su excepción. 3º, 5º y 6º han sido grandes toros en todos los tercios, y embistieron con clase y codicia, con una movilidad impropia de toros con tantos kilos. Asombroso.

¿Por qué no fue esta una corrida triunfal? Si salvamos a Fernando Robleño, que enlotó un toro mansurrón de San Martín y otro tan dormido como violento, porque no tuvieron torero. No les faltó entrega a Alberto Aguilar y a Pérez-Mota, pero sí calidad en el trazo, mando para resolver tan agresivas y enclasadas embestidas, y valor para permanecer en el sitio que exigían los toros. Me imagino a Paco Camino viéndolos por televisión y rabiando por no tener veinte años.

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