EL JULI SE IMPONE AL TORO Y A LOS REVENTADORES

Madrid, Corrida de Beneficencia; El primer toro de El Juli era un monstrenco, lo probó por los dos pitones, demostró que no quería embestir y lo mató. Los reventadores, encantados. Pero el 4º era un torazo feo con 633 kilos y los reventadores callaron. Se encresparon cuando El Juli le obligó a embestir, pero la plaza respondía al toreo con oles atronadores. Los reventadores le exigieron entonces que se cruzara más en los cites, lo que no convenía al toro porque su embestida era corta y ese cite la acortaría más, como lo demostraron los naturales citados en línea, más arriesgados, largos y profundos, coreados por la gente. Para apagar disonancias, El Juli, magistral, hizo caso a los cenutrios, se enfrontiló más, se cruzó más y, poco a poco, consiguió, a fuerza de mando, que las embestidas fueran más largas. La faena, con mucho argumento taurómaco y ambiental, tuvo prestancia y provocó un clamor. La oreja, inobjetable.

José María Manzanares toreó bien a la verónica a un precioso salinero, bravo y con una clse que le chorreaba. Pero las protestas, animadas por los reventadores, lo devolvieron al corral. Una pena. También toreó bien de capa al quinto, verónicas, una larga cordobesa, chicuelinas al paso… pero ni éste, ni el sobrero de Domingo Hernández tuvieron ofrecieron las necesarias embestidas a la muleta. Peor lote tuvo Talavante quien, resignado, quedó inédito.

¿Los toros de Victoriano del Rio? Serios, encornados, nobles, en principio bravos y a la postre faltos de motor. ¿De motor o de bravura? ¿Por qué un toro bravo en varas, radiante en banderillas, se raja pronto en la muleta? Yo eso no lo sé.

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